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BCRA entre la credibilidad y la presión política
Tras la señal emitida en la última licitación de Lebac con el recorte de medio punto porcentual de la tasa de corto plazo (a 35 días) al 37,5% hoy el mercado debate si la cúpula del BCRA cederá a las apetencias del ala política del Gobierno y continuará con los recortes o privilegiará su embrionaria credibilidad. Vale señalar que en el mercado secundario, las Lebac a 35 días están rindiendo por debajo de la tasa de corte del 37,5% como reflejo del nivel de liquidez. Claro que esto, en parte, se explica precisamente porque el mercado acusó recibo de la intención del BCRA de ir bajando gradualmente las tasas.
Según explicó en varias oportunidades el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, el objetivo es bajar la inflación, en pos de la meta, ya prácticamente improbable, del 20% al 25% anual. Porque de acuerdo con sondeos privados, aún no se ha quebrado la inercia inflacionaria y todavía faltan cerrar paritarias y el impacto de una política fiscal más expansiva. De modo que difícil bajar del 25%. Al respecto, el propio Gobierno trabaja con una inflación del 39% para este año, según se desprende del programa financiero 2016 donde la estimación de la variación del PBI nominal refleja un aumento de los precios implícitos de esa magnitud. Ya se conocieron las primeras estimaciones de la inflación de abril que recoge los últimos ajustes tarifarios (gas y combustibles) por lo que no sería tan digerible esperar otro recorte de tasas, aunque al BCRA le importe más la expectativa inflacionaria, o sea, la tendencia. De modo que el BCRA se halla en la clásica encrucijada de mostrar autonomía o acompañar los deseos del Palacio de Hacienda y de otros ministerios.
Para el mercado si hoy mantiene las tasas habría primado la profesión, es decir, los tecnócratas del BCRA por sobre la ansiedad política. Esto se traducirá en el mantenimiento de la presión vendedora en el mercado de cambios, con los activos en pesos fortalecidos, señala FyEConsult. Por lo que descuentan que las tasas de interés serán ligeramente más elevadas y habrá una menor expectativa de reducción de tasas a futuro. Por el contrario, si hoy vuelve a bajar la tasa de las Lebac, la lectura será que la política le torció el brazo a la teoría económica. De ser así, se verá el impacto, transitorio, en el mercado de cambios, sin que ello altere significativamente la posición vendedora del sistema. Habrá que ver cómo se comportan los bancos con su actual y futura posición de pases, que hoy superan los $ 20.000 millones. Se esperaría que el abanico de tasas acompañe la baja.
Claro que todo esto debe enmarcarse en el contexto de qué ocurrirá si a mediados de año la inflación mensual no cede del 2%. Eso, más allá de que los sondeos seguidos por el BCRA, como el Latin American Consensus Forecasts, muestren un sendero descendente a partir de mayo, es lo que definirá el camino.


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