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BCRA: “Nada justifica un salto en el dólar después de las elecciones”
Carlos Pérez: En marzo el Banco Central tuvo una fuerte presencia vendedora y renovamos menos de lo que vencía de Lebac y Nobac. Adicionalmente, hubo pérdida de recursos monetarios, a través de un trasvasamiento de depósitos de pesos a dólares. Claramente, la coyuntura financiera y cambiaria dejó de ser favorable. Esto se revierte en abril, cuando terminamos con una posición compradora de dólares, aunque muy leve, pudimos renovar más títulos de los que vencían y el sistema financiero comenzó a recuperar depósitos. Entre colocaciones en pesos y dólares hubo un aumento de 2.000 millones de pesos. En definitiva, el Central dejó de ser vendedor en el mercado cambiario y se revirtió la caída de los depósitos.
C.P.: El Central está neutralizando esta oferta excedente de divisas. Hubo dos meses, marzo y abril, en los que se planteó el interrogante sobre un cambio de portafolio de los inversores como anticipo de las elecciones. El mes pasado se suavizó. Pero ahora observamos una tendencia totalmente distinta. Ayuda el favorable contexto internacional, con la mejora de la soja y la caída del dólar contra otras monedas y también factores endógenos. Hay que tener en cuenta que en el primer trimestre se deslizó la cotización de la divisa casi un 8% y esto fue interpretado como una suba significativa por el mercado. Entre precios internacionales más altos y un tipo de cambio nominal también más elevado, mejoró la oferta de divisas.
C.P.: El mes que viene también debería ser generoso desde el punto del mercado cambiario, ya que hay causas estacionales que siguen jugando a favor. Pero no podemos desconocer que la proximidad de las elecciones podría tener cierto efecto. En las elecciones presidenciales de octubre de 2007, el Central terminó con un balance negativo de 700 millones de dólares. Es probable que en algún momento antes del 28 de junio se dé este proceso, con la habitual incertidumbre que se da en épocas preelectorales, que generan cambios de portafolio. Pero consideramos que esta tendencia debería ser menos intensa si tenemos en cuenta que se trata de una elección legislativa y no de un recambio presidencial.
C.P.: Tenemos que tener en cuenta que hubo una recuperación en los valores de las monedas regionales, y los precios de los productos que exporta la Argentina están en sus mayores niveles de 2009. No es lo mismo la soja a menos de 300 de marzo que los 420 dólares de los últimos días. No debe quedar ninguna duda de que la política cambiaria de flotación administrada es la que estamos aplicando antes de las elecciones y continuará siendo la misma después.
P.: Sin embargo, no son pocos lo que sugieren que el nivel del dólar debería tener un salto después de las elecciones.
C.P.: Mucho se especula con lo que puede ocurrir con el dólar después de las elecciones, pero en el Central no creemos que se justifique ningún salto, básicamente porque no vemos que el tipo de cambio esté desalineado. Si se observan las series históricas, queda claro que el dólar se encuentra en niveles adecuados. Nosotros seguimos distintas variables que lo confirman, como la relación entre reservas internacionales contra pasivos monetarios, los salarios en dólares, el tipo de cambio real multilateral de los últimos cuarenta años y el superávit comercial. En ninguna de estas variables vemos que haya necesidad de un ajuste del tipo de cambio.
P.: Pero el gasto público en dólares se ubica en valores récord, como remarcó Miguel Ángel Broda en un artículo en este diario la semana pasada.
C.P.: Es cierto, pero es una variable que puede alinearse perfectamente. No hay que olvidarse de que hay recesión en el mundo y en todos lados aumenta el gasto. La Argentina no tiene desbalances. La cuenta corriente es superavitaria, los términos del intercambio también son elevados, el tipo de cambio real es alto si se mira la serie histórica. Por eso insistimos en que en el sentido estrictamente económico no hay un problema de desalineamiento. Lo que se ve últimamente es que se cubre el financiamiento con recursos propios del sector público. Pero hacia adelante habrá que complementar este uso de recursos con financiamiento voluntario en el mercado local y el internacional. Es el desafío que la Argentina tiene por delante. Esto no se arregla con un valor del dólar sustantivamente más alto. No creo que esto tenga como precondición un tipo de cambio más alto que el actual. Es antojadizo opinar de esta manera.
P.: ¿El proceso de fuga de capitales no presiona al tipo de cambio?
C.P.: Esto se empieza a dar en 2007 con la crisis subprime, luego también se produjo la caída de Lehman en setiembre de 2008, junto con algunos eventos locales como la elección presidencial de octubre de 2007 o la pelea con el campo. Pero es evidente que afectó mucho la crisis financiera internacional, cuando queda desestimada la idea de un desacople entre la crisis norteamericana y los mercados emergentes. Todos estos eventos aceleraron la formación de activos externos, lo que parcialmente fue compensado por el superávit comercial.
P.: ¿La gran cantidad de contratos de dólar a futuro vendidos por el Central no representan una carga pesada que también podría presionar al tipo de cambio al alza?
C.P.: Hay mucha confusión sobre la posición vendedora a futuro neta del BCRA. No hay ningún compromiso de entrega de divisas, sino que se liquidan en pesos. Es un elemento de mercado para minimizar la volatilidad del mercado cambiario en un momento determinado. Pero lo concreto es que es un pasivo en pesos, porque no hay obligación de entrega de dólares, por lo que no hay reservas comprometidas.
P.: ¿Y qué pasa con los préstamos del Banco de Ajustes de Basilea?
C.P.: El monto es muy inferior al que representaba en el total de reservas los préstamos del FMI y el Banco Mundial en la convertibilidad. La calidad de las reservas hoy es mucho mejor que la de la década del 90, aun cuando en aquel momento una ley obligaba a mantener una determinada paridad. Antes, los títulos públicos se computaban en las reservas, hoy no. También nos critican porque contamos los encajes que generan los depósitos en dólares. Pero hoy tienen una gran estabilidad, mayor incluso que los depósitos en pesos. Hay un gran sesgo por restar, pero no se tienen en cuenta factores de aumento potencial de las reservas. Por ejemplo, están los 10.000 millones de dólares potenciales del swap con China, 2.500 millones que llegarán por la distribución de Derechos Especiales de Giro del FMI, el swap con Brasil y otros préstamos de organismos, entre los que se encuentran el Banco Mundial, el BID y la Corporación Andina de Fomento.
P.: ¿Por qué cree que el crédito se encuentra prácticamente estancado, pese a la cómoda posición de liquidez de las entidades?
C.P.: Esto se da en particular en los bancos privados. Los bancos públicos están actuando de manera contracíclica. En realidad, la desaceleración del crédito se desagrega en una presencia firme de los bancos estatales versus una banca privada, tanto nacional como extranjera, que se comporta de manera muy preventiva. La desaceleración de la actividad económica y el menor crecimiento de los depósitos impactaron sobre los volúmenes de crédito. Además, hay un aumento de la morosidad que también vuelve a los banqueros más cautelosos. Pero hay que tener en cuenta que no se trata de un problema sólo de la oferta, sino también de una menor demanda por parte del público y las empresas.
P.: ¿Se puede hacer algo para revertir el estancamiento crediticio?
C.P.: No somos ajenos a esta situación y en los últimos meses tomamos una serie de medidas para ofrecer la liquidez que pueda requerir el sistema financiero. Fuimos renovando menos vencimientos de Lebac y Nobac para inyectar pesos, también lo hicimos a través de la compra de títulos en el mercado. De la misma forma, definimos políticas activas para brindar liquidez a aquellos que presten. Por ejemplo, implementamos swap de tasas de interés por préstamos a cuatro y cinco años, para cubrir tasa fija a variable, y licitaciones de opciones para poder acceder a pases activos para aquellos bancos que tengan crecimiento de crédito y caída de depósitos. Hasta ahora, había liquidez para problemas específicos de los bancos; hoy hay distintas ventanillas para ofrecer fondos a aquellos que demuestren voluntad en salir a prestar.
Entrevista de Pablo Wende

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