24 de diciembre 2009 - 00:00

Bella versión de un clásico navideño

La excelente Silvina Perillo y un meritorio Pablo Ledo protagonizan la bella versión de «El cascanueces», que el Colón repuso en el Luna Park, con algunos problemas técnicos.
La excelente Silvina Perillo y un meritorio Pablo Ledo protagonizan la bella versión de «El cascanueces», que el Colón repuso en el Luna Park, con algunos problemas técnicos.
«El Cascanueces». Ballet en dos actos (1892). Coreog. y puesta en esc: R. Nureyev, según M. Petipa y L. Ivanov. Música: P. I. Tchaikovsky. Ballet Estable. Dir.: L. Segni. Orq. Filarmónica Bs. As. Dir.: H. A. Arzuza. Coro de Niños. Dir.: V. Sciammarella. (Luna Park. Nueva función: 26 de diciembre.)

El mayor atractivo del tradicional ballet navideño «El Cascanueces» reside en ser un amplio compendio de la danza académica más pura, con una narración infantil de claros tintes oníricos y, a su manera, con aportes psicoanalíticos (sobre todo después de la revisión de Nureyev), que reclama un alto vuelo de fantasía en su puesta en escena. Esta particular simbiosis se da de manera contundente en la realización coreográfica, refinada y candorosamente teatral, que legó el mítico Rudolf Nureyev en 1971 y que ahora el teatro Colón «extramuros» vuelve a reponer para cerrar el año coreográfico en el Estadio Luna Park.

La magnífica producción escénica, con escenografía y vestuario firmados por Nicholas Georgiadis, es la misma de aquellas históricas representaciones en las que Nureyev asumió los roles centrales de la obra -Drosselmeyer, el mago y el Príncipe- y que sirvió para dar un marco bello e imaginativo a su estupenda realización. Ha sido repuesta en esta ocasión por la colaboradora de Nurevey, Aleth Francillon, autorizada por los descendientes del gran artista ruso para sus reposiciones en el mundo. Francillon efectúa su trabajo con puntilloso cuidado.

Otro factor fundamental para la actual reposición es la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, que con la dirección del colombiano Hadrián Avila Arzuza, ejecuta con prolijo acabado la hermosa partitura de Tchaikovsky.

El Ballet Estable muestra disciplina, nivel técnico aceptable y buen desempeño teatral. Los brillantes conjuntos (como el famoso «Vals de las flores» y la escena de los copos de nieve) tuvieron correspondencia en interpretaciones solísticas eficaces. En las personificaciones centrales, Silvina Perillo (Clara) realiza una gran interpretación técnico-expresiva, como es habitual en ella. Juan Pablo Ledo (El Príncipe) cumple con una labor meritoria aunque aun le falte desarrollar sus condiciones en el plano técnico y dramático.

Hubo algunos problemas técnicos en la función que vimos que deberían ser resueltos, tratándose de una gran producción del Teatro Colón. Telones que nunca cayeron bien, paneles que amenazaban a cada momento con derrumbarse y técnicos corriendo un sillón y escaleras a la vista de los espectadores, no sólo le quitaron prolijidad al todo sino que atentaron contra el clima mágico que caracteriza a esta historia de Navidad.