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Bellas Artes Neuquén celebra una década ampliando colección
A diez años de su inauguración oficial, la visita al museo neuquino figura desde hace tiempo en la agenda de quienes viajan al sur. “Orquesta típica” de Berni, uno de los tesoros de la colección del Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén, que aunque pequeña comparada con su par porteño no se queda atrás en calidad y posibilidades didácticas.
En la actualidad los museos despiertan el interés del turismo masivo y no es de extrañar que durante las vacaciones se incremente el público que concurre a las instituciones artísticas del interior del país.
El Museo Nacional de Bellas Artes Neuquén fue el primer museo de la Argentina construido con fondos públicos específicamente para albergar arte. Durante todo el año 2014 el MNBAN celebra una década de existencia en el edificio diseñado por Mario Roberto Alvarez. Si bien el Museo abrió sus puertas en el año 2000, la bella sede sureña con sus 3.000 metros de superficie rodeados por un espejo de agua, se inauguró en 2004. Fue una positiva respuesta a la grandeza de la colección y la aceptación de la gente.
El arte llegaba con cuenta gotas al extenso territorio patagónico hasta hace algo más de una década, al igual que a gran parte del interior del país, salvo notables excepciones como Córdoba y Rosario. Hoy, sin embargo, el Museo Nacional de Bellas Artes neuquino está cargado de obras maestras. Es un Museo de verdad, con grandes salas que poseen condiciones aptas para recibir exposiciones internacionales que, en ocasiones, hasta llegan directo al Sur sin escalas.
El núcleo del Museo lo conforman las 250 obras de excelente calidad que pertenecen al patrimonio original del Bellas Artes y se exhiben de modo permanente. Pero la colección del MNBAN se incrementó en estos últimos 10 años. Para comenzar, ingresaron obras a partir de adquisiciones realizadas a través del programa de fomento de las artes, aunque el mayor caudal proviene de donaciones públicas y privadas. ¿Qué artista o coleccionista de este país inmenso no siente el deseo de dejar la huella de su paso?
De este modo, la cuidada selección de arte argentino permite hacer un recorrido histórico. Allí están los precursores de nuestra pintura, como Carlos Enrique Pellegrini, Carlos Morel, Prilidiano Pueyrredón y Cándido López; luego hay obras de Della Valle, De la Cárcova, Sívori, Walter de Navazio, Ramón Silva, Martín Malharro, Fernando Fader, Bernardo de Quirós, Quinquela Martín, Lino Enea Spilimbergo, Antonio Berni, Castagnino, Victorica, Soldi, Curatella Manes, Batlle Planas, Pablo Suárez, Liliana Porter, Jorge Gamarra, Margarita Paksa, Marta Minujín, Clorindo Testa, Diana Dowek y casi treinta piezas de León Ferrari.
La abstracción está representada por los murales de Luis Tomasello y Raúl Lozza, las obras de Le Parc, Polesello, Manuel Espinosa y, entre otros, Juan Melé; los latinoamericanos por Figari, Tarsila do Amaral, Cándido Portinari y Joaquín Torres García, y los españoles por Seoane.
Berni figura con "Orquesta típica", una obra que cualquier museo envidiaría. Y aunque la colección del MNBA es pequeña si se la coteja con la del Bellas Artes porteño, no se queda atrás en cuanto a calidad y posibilidades didácticas.
Para completar este panorama hay dos salas con arte europeo que se inicia con obras del Renacimiento e incluye el Impresionismo, el clasicismo español, las escuelas de pintura holandesa e inglesa, el Romanticismo y el Realismo. Hasta la Patagonia llegaron las obras de Durero, Mantenga, del Sarto, Millet, Goya, David, Manet, Toulouse Lautrec, Rodin, Carriere o Rouault; varias de ellas, representativas del gusto argentino por artistas como Zurbarán, Sorolla, Zuloaga, Anglada Camarasa o Fantin Latour.
El director, Oscar Smoljan, cuenta que levantar el Museo costó 1 millón de dólares en plena crisis económica, y reconoce que fue Torcuato Di Tella quien le permitió seleccionar las obras cumbre que son el mayor atractivo de la institución, a pesar de la resistencia de algunos funcionarios. Buena idea la de Di Tella si se tiene en cuenta que el patrimonio público no debería permanecer oculto. Smoljan agrega además un dato curioso: el Museo depende de la Secretaría de Cultura nacional, pero los gastos los financia la Municipalidad de Neuquén.
Desde su fundación, el MNBAN lleva adelante un variado programa de muestras temporarias. El edificio con su amplio Auditorio y sus salas climatizadas y funcionales, con las características de iluminación y los aportes tecnológicos que demandan las instituciones internacionales, le permitió albergar exposiciones como la memorable Suite Vollard de Picasso, el Cubismo de la Colección Telefónica, la Escultura del ICO de España y las muestras antológicas de Pettoruti, Berni, el grupo Mondongo, Amalia Pica, Marcos Zimmermann, Matilde Marín, Pérez Célis, entre muchas otras.
Contemporáneo
Para favorecer la comunicación del Museo con los artistas de la región, el MNBAN convoca para que los residentes en la Provincia y el Alto Valle del Río Negro (Cipolletti, General Roca, Villa Regina), presenten proyectos de arte contemporáneo. Así, en el mes de noviembre de 2015 se va a inaugurar la segunda edición de la exposición "Neuquén contemporáneo" curada por Rodrigo Alonso. El tema, toca la sensibilidad de los habitantes del Sur y gira en torno del término "Energías" (informes:www.mnbaneuquen.gov.ar).
A los programas educativos y las numerosas publicaciones, se suman los ciclos de cine, teatro, conciertos, y las conferencias que propician la relación con instituciones, teóricos, investigadores y artistas de la Argentina y del exterior.
Por otra parte, Smoljan insiste en "la gratuidad como presupuesto fundacional del museo que ha permitido a los habitantes de la región y de todas las clases sociales, acceder a las expresiones del arte y la cultura".
En suma, la visita al Museo neuquino figura desde hace tiempo en la agenda de quienes viajan al Sur.


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