22 de septiembre 2011 - 00:00

Belsunce: piden la absolución de acusados

Las defensas de la masajista Beatriz Michelini; el hermanastro de la víctima, John Hurtig, y el médico Juan Ramón Gauvry Gordon solicitaron ayer las absoluciones de sus clientes en el juicio en el que están imputados por el presunto encubrimiento del crimen de María Marta García Belsunce.

El defensor de Gauvry Gordon, el médico acusado de encubrir el crimen de García Belsunce, calificó ayer como un «mentiroso» al otro emergentólogo que el día del hecho se presentó en el country Carmel de Pilar y complicó con su testimonio a su cliente.

«(Santiago) Biasi es un mentiroso», dijo ayer el abogado Gabriel Becker en su alegato, al acusar a este médico de la empresa Emernort de haber cometido «falso testimonio agravado» en perjuicio de su cliente.

El primero en alegar ante los jueces María Elena Márquez, Alberto Ortolani y Ariel Introzzi Truglia fue Roberto Ribas, uno de los abogados de Michelini, quien ante la falta de acusación planteada el lunes por la fiscalía, en una exposición de 10 minutos aseguró que el único camino que tenía el tribunal era la absolución.

Pituto

Luego fue el turno de Marcelo Riguera, defensor de Hurtig, que llegó a este debate acusado de encubrimiento por haber arrojado al inodoro la famosa «bala-pituto» y para quien la fiscal pidió una pena de cinco años de prisión.

Riguera reclamó ayer la absolución argumentando que era un absurdo que acusen como encubridor a quien motorizó la investigación y porque al arrojar el «pituto», Hurtig no sabía que era una bala y menos aún que lo de su hermana había sido un homicidio.

Sobre el hallazgo del «pituto» y el hecho de que su cliente fue quien lo tiró al inodoro, el defensor afirmó que Hurtig nunca supo que era un proyectil calibre .32. «Juan nunca escuchó la palabra bala. Lo tiró sin saber lo que era», comentó Riguera.

Explicó que el episodio del «pituto» ocurrió no bien llegó a la casa del Carmel, cuando todos hablaban de un accidente y, sobre todo, cuando su cliente todavía no dudaba.

«Si él hubiera sabido lo que era y es un encubridor, no le hubiera dicho nada a nadie, se lo guarda en el bolsillo y se acabó», aseguró al argumentar la inocencia de su cliente. Riguera destacó, además, que fue el propio Hurtig quien encontró y aportó el elemento por el que después fue imputado, cuando ya conocido el resultado de la autopsia y el asesinato de su hermana, participó de la inspección del pozo ciego de la casa para recuperar la bala que él había arrojado al inodoro.

Médico

El último en alegar fue Gabriel Becker, abogado de Gauvry Gordon, el primer médico en arribar al country en una ambulancia de la empresa Paramedic para reanimar a María Marta y que también terminó acusado de encubrimiento por no haber hecho la denuncia policial ante una muerte violenta.

Becker solicitó ayer la absolución de su cliente al asegurar que no convocó a la Policía porque «compró la versión del accidente» planteada por la familia y por su desconocimiento en materia de medicina legal.

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