1 de octubre 2009 - 00:00

Bergoglio pidió blanqueo celestial por fuga de capitales

El cardenal Jorge Bergoglio estimó en 150 mil millones de dólares el capital argentino que se fuga al exterior. Lo custodió el ex ministro menemista Roberto Dromi.
El cardenal Jorge Bergoglio estimó en 150 mil millones de dólares el capital argentino que se fuga al exterior. Lo custodió el ex ministro menemista Roberto Dromi.
El cardenal Jorge Bergoglio sorprendió a todos ayer en un seminario de políticas públicas organizado por el ex ministro Roberto Dromi al reclamar públicamente detener la fuga de capitales. «Pensemos que, según distintas fuentes, hay aproximadamente ciento cincuenta mil millones de dólares de argentinos en el exterior, sin contar los que están en el país afuera del circuito financiero, y que además los medios de comunicación nos informan que se van del país aproximadamente dos mil millones de dólares más por mes. Me pregunto, les pregunto: ¿Qué podemos hacer para que estos recursos sean puestos al servicio del país en orden a saldar la deuda social y generar las condiciones para un desarrollo integral para todos»?

El jefe del Episcopado argentino, que maneja su propio INDEC, con cifras que ubican el nivel de pobreza cerca del 40% de la población, desplegó ayer ante empresarios y dirigentes políticos un explícito reclamo al Gobierno para ampliar el regreso de los capitales argentinos que se van del país.

Sin embargo, el arzobispo de Buenos Aires coincidió con el diagnóstico kirchnerista sobre una de las principales causas de la pobreza y la inequidad social: «La crisis económico-social y el consiguiente aumento de la pobreza tienen sus causas en políticas inspiradas en formas de neoliberalismo que consideran las ganancias y las leyes de mercado como parámetros absolutos en detrimento de la dignidad de las personas y de los pueblos. En este contexto, reiteramos la convicción de que la pérdida del sentido de la justicia y la falta de respeto hacia los demás se han agudizado y nos han llevado a una situación de inequidad».

El encuentro se dio en el marco de un seminario de Políticas Públicas organizado por la Escuela de Posgrado Ciudad Argentina (EPOCA), la Universidad del Salvador (USAL) y la Universidad Carlos III de Madrid. En el auditorio, que escuchó estupefacto el discurso de Bergoglio estaban los empresarios Julio Werthein (Telecom) y Cristiano Rattazzi (Fiat), la dirigente radical Florentina Gómez Miranda; el ex alcalde porteño Jorge Telerman; el sindicalista Gerardo Martínez (UOCRA); el duhaldista Carlos Brown; el ex ministro de Economía Roque Fernández, y el rabino Sergio Bergman.

El jesuita criticó además que la «lógica mercantilista» prime y que impida valorar el «serio daño» que la transferencia de capitales al extranjero ocasiona al país. Pero el mundo de las finanzas no fue el único tema de la disertación del cardenal.

En otro pronunciamiento de fuerte contenido político, el Jorge Bergoglio advirtió que en el país «se violan los derechos humanos» por la situación de «extrema pobreza» en la que viven muchos argentinos.

«Los derechos humanos se violan no sólo por el terrorismo, la represión y los asesinatos, sino por la existencia de condiciones de extrema pobreza que son las que originan las grandes desigualdades», afirmó Bergoglio.

La comparación, durante una disertación en un ámbito académico, voló directo al corazón del Gobierno argentino que hizo de los derechos humanos una de sus principales banderas durante los últimos años, vinculados a los delitos contra la humanidad cometidos en la última dictadura.

Además, el cardenal reavivó la controversia con la Casa Rosada por la pobreza, luego de que la curia estimara que casi un 40 por ciento de la población se encuentra en esas condiciones y contradijera las estadísticas oficiales que la ubica en un 13,9 por ciento, cuatro puntos por debajo de la medición previa.

El arzobispo porteño señaló que «la deuda social de la Argentina apunta contra la dignidad humana», y consideró que «la Nación tiene condiciones para corregir los daños, pero opta por agravar las desigualdades».

El cardenal primado de la Argentina también recordó que la Iglesia «viene advirtiendo desde hace tiempo sobre la gran deuda social de los argentinos» y volvió a advertir sobre ciudadanos que son considerados como «desechables». «Con la exclusión social queda afectada en su misma raíz la pertenencia en la sociedad, porque ya no se está abajo o en la periferia, sino que se está afuera», indicó.

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