4 de abril 2013 - 00:00

Berlin: "Cuando toco, entro en una dimensión distinta"

Jeff Berlin: “El bajo no es lo importante, no es más importante que un lápiz. En mis manos, un lápiz no es nada especial, pero en las manos de alguien como Fontanarrosa, por ejemplo, es algo maravilloso”.
Jeff Berlin: “El bajo no es lo importante, no es más importante que un lápiz. En mis manos, un lápiz no es nada especial, pero en las manos de alguien como Fontanarrosa, por ejemplo, es algo maravilloso”.
Jeff Berlin dio dos clínicas para músicos en Rosario, luego viajó a Chile para tocar allí, y este fin de semana se presentará en Buenos Aires. Nacido en Queens hace 60 años, reconocido como uno de los más grandes bajistas del siglo XX, tiene una historia que lo pone al mismo tiempo junto a Frank Zappa, Pat Metheny, Yes, Van Halen, Rush, Bill Evans, Bill Bruford, Mike Stern y sus colegas Jaco Pastorious y Stanley Clarke. En sus dos conciertos en Notorious, el sábado y domingo próximos, actuará junto a Quintito Cinalli en batería y Mariano Agustoni en piano. Dialogamos con él:

Periodista: Como muchos en los Estados Unidos, usted hizo su paso juvenil por la Berklee School of Music de Boston. ¿Qué tiene esa escuela que la hace atractiva para tanta gente?

Jeff Berlin: Berklee se ha transformado en el nombre más exitoso en todo el mundo en cuanto a la educación musical, y probablemente se deba a que alguna vez fue el sitio en el que mejor se podía aprender a tocar. Cuando estuve yo, en 1972, era una escuela pequeña y tenía una educación específicamente apuntada al jazz. En esa época, se trataba solamente de lectura musical, ejecución de jazz, aprender a hacer un solo, tocar pasando por los distintos acordes, arreglar y componer. La Berklee me cambió la vida musical.

P.: ¿Qué diría usted que tienen Nueva York y Los Angeles que resultan las ciudades de referencia para tantos músicos?

J.B.: Son dos lugares en los que uno debe estar para hacer una carrera. Nueva York está más orientada al jazz. En Los Angeles está la industria: estudios de grabación y todo lo relacionado con la televisión. Pero todas las grandes ciudades tienen importantes músicos viviendo en ellas. Podría decirse probablemente que Buenos Aires tiene mejores músicos que Rosario, pero eso se debe a que es una ciudad más grande. Yo he escuchado a algunos en Rosario que son igualmente fantásticos. Lo que pasa con estas grandes urbes es que hacen más accesible el trabajo, y entonces hay más buenos músicos dando vueltas por ahí.

P.: Pero usted ha decidido vivir en un sitio sin esa gran tradición internacional.

J.B.: Así es. Yo vivo en Florida desde 1991, me encanta. Estoy en Clearwater, que es una maravillosa comunidad de playa muy cerca de Tampa, a unos 30 minutos de auto. Aquí el clima es muy bueno, no hay nieve; ya hice esa experiencia del frío y la nieve cuando vivía en Nueva York y ya no quiero más ese clima. A esta altura de mi vida, prefiero las comunidades más pequeñas y las zonas con mejores áreas naturales. Me gustan la humedad, las tormentas, las tierras silvestres.

P.: ¿Usted se considera un músico de funk, de rock, de jazz, de fusión?

J.B.: Todo a la vez. Pero también diría que mi música es melódica, armónica, rítmica o cualquier otro título que podamos pensar. Mi idea es que el bajo no es lo importante, no es más importante que un lápiz. En mis manos, un lápiz no es nada especial, pero en las manos de alguien como Fontanarrosa verá que estoy muy imbuido del espíritu rosarino- es algo maravilloso. Así lo pienso. Trato de que las cosas sean bellas. Cuando toco, entro en una dimensión diferente. Me parece que eso es algo común a todos los músicos, que desaparecemos en ese espíritu musical profundo y tratamos de encontrar lo que hay allí. En el momento de tocar, mi mente está vacía; sólo estoy focalizado en lo que estoy creando en ese instante. Por ese motivo es que soy todas esas cosas que usted mencionó. Siendo honesto, nunca sé con qué elementos musicales voy a aparecer en cada caso.

P.: Usted tocó y grabó con grandes colegas. ¿De cuál o cuáles tiene especiales recuerdos?

J.B.: En los últimos 13 años no he tocado con grandes nombres. Me he dedicado solamente a tocar con mi grupo o con el trío junto a Scott Henderson y Dennis Chambers. Entiendo que usted se refiere, por ejemplo, a mis trabajos con Yes, Van Halen, Rush u otros por el estilo.

P.: También pienso en figuras como Mccoy Tyner, Cannonball Adderley, Keith Jarret o Gary Burton.

J.B.: Entonces, para responderle, le diría que grabar con grandes colegas, en cuanto a repercusión pública, no significa que aprendí más música con ellos. Aprendo, sí, con gente como esta última que mencionó. Ellos son los nombres más grandes que han pasado por mi vida musical y los que más me han enseñado sobre cómo tocar música.

P.: ¿Qué siente cuando lo comparan con Jaco Pastorious y Stanley Clarke?

J.B.:
Que es un gran honor. Tenga en cuenta que, en 1970, dentro de cierto repertorio, sólo había tres bajistas que merecían alguna consideración y yo estaba entre ellos. Fíjese si no es un gran honor.

P.: Buena parte de su vida profesional ha estado dedicada a la educación. ¿Qué lo estimula para eso?

J.B.: En principio no era algo que me interesara hacer. Pero mucha gente empezó a pedirme de estudiar conmigo y comencé a dar clases. Así nació The Plkayers School of Music, la escuela que tengo en Clearwater. Descubrí que prácticamente todos los músicos que quieren aprender a tocar tienen problemas comunes, casi sin excepción. Entonces, no fue difícil para mí buscar una manera para ayudarlos a solucionar esos problemas. No es una escuela dedicada centralmente a los bajistas sino para ofrecer una alternativa a lo que considero son las grandes ineficiencias de la educación musical. Por ejemplo, nosotros no usamos metrónomo porque un buen tiempo musical no puede venir de una cajita que hace un pulso. Tampoco enseñamos "groove", porque cualquiera que aprenda a tocar aprenderá también a "groovear". Me pasó en Rosario con un alumno: cuando yo llegué, no podía leer una simple nota. En una hora, ya sabía cómo escribir 15 escalas diferentes y leer seis líneas simultáneas de una partitura. No es ningún milagro: la música puede ser aprendida por todos si de verdad quieren aprender.

P.: Habiendo tocado varias veces en Argentina, ¿qué siente cuando viene aquí?

J.B.: Toqué en un par de oportunidades con mi banda y otras dos en trío con Scott Henderson y Dennis Chambers. La Argentina es un país hermoso y ahora que tienen un Papa es uno de los países de los que más se habla internacionalmente. Escuché a Luis Alberto Spinetta, a Astor Piazzolla, a Hugo Fattoruso, a su hermano Osvaldo, un baterista genial con el que me hubiera encantado tocar. Sé que ellos son uruguayos pero mi conocimiento de su trabajo surgió en la Argentina. También fui a un club de tango y vi cómo se enseña a bailar.

P: ¿Cómo se formó el trío con Quintino Cinali y Mariano Agustoni con el que tocará en Buenos Aires?

JB: Yo ya había tocado alguna vez con Cinali; juntos descubrimos que teníamos un sentimiento parecido hacia la música. Es un maestro de la percusión y amo tocar con semejante músico en distintos lugares del mundo. Fue él que me recomendó a Agustoni como pianista. Y sin haberlo escuchado tocar una sola nota estaba seguro de que era un grande porque lo recomendaba él.

P.: ¿Cómo serán sus conciertos de Buenos Aries?

J.B.: Haremos temas de mi último disco, "High Standards", y también habrá otros del próximo. Antes de llegar a la Argentina, terminé un pequeño tour por los Estados Unidos, en el que toqué con el baterista Mike Clark y el pianista Mike Wolff. Estos conciertos me prepararon para mis shows de ahora porque fueron presentaciones de un gran nivel.

P.: ¿Qué puede contar de ese nuevo CD que menciona?

J.B.
: Se llama "Low Standards" porque la sección rítmica está a cargo de dos bajistas. Richard Drexler toca contrabajo acústico debajo de mis acordes y mis solos. Además de de Don Tompson, Richard es el único bajista y pianista que es virtuoso en los dos instrumentos. Así que una vez que termina de tocar el contrabajo, pone el instrumento en el piso y camina hasta el piano para hacer sus propios solos. Lo que se escucha en el disco es totalmente en vivo. Lo considero el mejor CD de mi carrera, con dos bajistas tocando en la sección rítmica en el estilo del trío de guitarras de Pat Metheny.

Entrevista de Ricardo Salton

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