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Berlín, con sabor austrohúngaro
Anderson usó el formato cuadrado de las viejas comedias y dijo que leyó mucho a Stefan Zweig y vio todas las películas de Ernst Lubistch y Billy Wilder. "No adapté una obra en particular de Stefan Zweig, un escritor que me gusta mucho, pero quería crear un ambiente, una versión cinematográfica de lo que él cuenta en sus memorias, en sus libros, ese mundo europeo entre las dos guerras. Y en Gorlitz teníamos una pequeña mediateca con todas las películas de Lubistch, de Wilder. También vimos 'El silencio' de Ingmar Bergman", declaró. "Zweig dice que cuando la gente común y corriente se encuentra con un escritor tiene tendencia a contarle historias. Yo estaba escribiendo el guión y pensaba en un actor como Ralph Fiennes, estaba convencido que solo él podría darle a Gustave ese toque teatral del personaje que recita poemas", añadió.
Explicó también que el cine digital le permitió recrear el formato cuadrado de las viejas comedias. También dijo que en la época en que estaba escribiendo el guión leía el libro "Eichmann en Jerusalén", de Hannah Arendt. "Tenía poco que ver con mi historia, pero contiene un análisis fascinante de cómo cada país de Europa respondió a los nazis y como todo al final quedó descompuesto".
La Berlinale anunció también tres homenajes póstumos: al estadounidense Philip Seymour Hoffman, a su colega austríaco Maxiliam Schell y el director húngaro Miklos Jancsó, los tres fallecidos en los últimos días. El festival proyectará en una gala especial "Capote", estrenado en la sección oficial de la Berlinale en 2006 y uno de los papeles más recordados de Hoffman. En una gala especial el próximo 9 se verá "Mi hermana María", en memoria de Schell. Sobre el director húngaro Jancsó, fallecido el pasado 31 de enero con 92 años, la Berlinale sólo hizo un recordatorio por escrito.


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