26 de junio 2009 - 00:00

Bernanke, sin paz: amenazan la inflación y el reemplazante

Son tiempos difíciles para Ben Bernanke; a las acusaciones por el desempeño de la Fed se suma el riesgo de perder su cargo de presidente.
Son tiempos difíciles para Ben Bernanke; a las acusaciones por el desempeño de la Fed se suma el riesgo de perder su cargo de presidente.
Washington - Si 2008 fue un año duro para Ben Bernanke, éste tampoco luce fácil, pues a los desafíos económicos ahora se les suman las batallas políticas. Cuando falta poco para el término de su mandato, en enero, la capacidad de Bernanke para evitar baches en ambos frentes influirá en la determinación de si se mantendrá otros cuatro años al frente de la Reserva Federal.

Primero está la economía: con la tasa de desempleo de Estados Unidos en el 9,4% y en aumento, el presidente de la Fed se enfrenta al desafío de alentar una recuperación de una recesión que lleva 18 meses, con políticas no convencionales que, según temen algunos, reactivarán la inflación. Luego está la política: él debe convencer al Congreso de que la Fed merece un papel principal en un sistema reestructurado de supervisión financiera, incluso cuando responde a las críticas de fallas de la Fed antes del colapso financiero, y por algunas acciones posteriores.

Acusado

El fragor político se hizo evidente esta semana cuando un legislador republicano denunció que la Fed amenazó indebidamente con despedir al responsable de Bank of America, Kenneth Lewis, si él se rehusaba a avanzar con una planeada compra de la castigada firma de corretaje Merrill Lynch a fines del año pasado. Seguidamente, Bernanke negó nuevamente que haya amenazado a los ejecutivos de Bank of America para que no paralicen la fusión con Merrill Lynch o que los haya presionado para ocultar malas noticias sobre Merrill. Miembros de la Comisión de Supervisión y Reforma de Gobierno de la Cámara de Representantes acusaron a la Fed de encubrir su participación en la fusión y de ocultar importantes detalles a otros reguladores federales. «Ni yo ni ningún miembro de la Reserva Federal nunca dirigió, instruyó o recomendó a Bank of America retirar del conocimiento público ninguna información relativa a Merrill Lynch», sostuvo Bernanke en un testimonio preparado para ser presentado ante el panel.

Sucesión

Es en este contexto en que el presidente Barack Obama tendrá que decidir si vuelve a designar a Bernanke cuando su mandato como presidente venza el 31 de enero. El principal rival de Bernanke, el director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, Lawrence Summers, un ex secretario del Tesoro, asesorará a Obama sobre esa decisión. «Está combatiendo incendios que él no quiere enfrentar, que están mucho más allá de su dominio normal. Estoy seguro de que él preferiría preocuparse por la tasa de los fondos federales», dijo Torsten Slok, economista de Deutsche Bank Securities en Nueva York.

El martes, en una conferencia de prensa, Obama elogió al titular de la Fed, pero no ofreció indicios sobre si quiere que siga ocupando ese puesto. «Ben Bernanke ha manejado su cargo extraordinariamente bien bajo circunstancias extraordinarias», señaló Obama. Si bien algunos políticos pueden oponerse, Bernanke -por ahora- tiene la confianza de los economistas.

En un sondeo de Reuters de este mes, los economistas le asignaron una calificación de 8 sobre 10 por su manejo de la crisis económica. Así, sólo cuatro de 39 economistas sondeados estimaron que Obama nombraría a Summers como su sucesor.

Ahora, Bernanke debe caminar por la delgada línea entre mantener bajo el costo del crédito para respaldar la recuperación y mantener la confianza del mercado de que él conservará la inflación controlada. Tras bajar las tasas de interés casi a cero por ciento, la Fed se embarcó en una serie de compras de valores de largo plazo para reducir otros costos del crédito establecidos en los mercados financieros. Si bien esa estrategia hizo bajar las tasas en un principio, los rendimientos de largo plazo de la deuda del Tesoro subieron incómodamente por unas semanas, mientras crecían las preocupaciones de los inversores de que los masivos esfuerzos de la Fed y el creciente déficit fiscal alimentarían la inflación.

«Lo más importante que él puede hacer es retener la confianza de los participantes del mercado financiero y en este punto, creo que en gran medida, él la tiene», afirmó James O'Sullivan, economista de UBS.

Agencia Reuters

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