La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, estuvieron ayer a los besos para celebrar el 50º aniversario de la reconciliación entre ambos países. Fue en la ciudad de Reims y duramente castigada por la Segunda Guerra Mundial. Ambos reconocieron que salir de la crisis será una tarea titánica y negociaron compartir la presidencia del eurogrupo de tal forma que el ministro alemán de Finanzas ocupará el puesto que deja el luxemburgués Jean-Claude Juncker durante la primera mitad del período y dejará la segunda a su homólogo galo.
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