16 de noviembre 2015 - 00:00

Bicameral: clave en la disputa del PRO con Gils Carbó

Alejandra Gils Carbó, Guillermo Montenegro y José María Campagnoli
Alejandra Gils Carbó, Guillermo Montenegro y José María Campagnoli
 Las escaramuzas de las últimas dos semanas en torno del destino de la Procuración General si Mauricio Macri se alzara con la presidencia, dejaron en segundo plano una subtrama que podría ser más decisiva: las posibilidades que se abren con el recambio legislativo en la Comisión Bicameral para la reforma Procesal Penal. Es un terreno de importancia donde además de discutir la implementación del modelo acusatorio (en el cual los fiscales tienen la instrucción de las causas) se pueden formular proyectos de ley que regulen diversos aspectos del ministerio público.

De este modo, el conflicto y las declaraciones en torno de la continuidad o la salida de Alejandra Gils Carbó son sólo para la platea. La Bicameral, bajo la órbita del peronismo ortodoxo que representa Rodolfo Urtubey, podría legislar sobre los alcances y las potestades de la jefatura de los fiscales.

Es un giro que estimula al núcleo duro del PRO y que ya ha comenzado a dar algunas señales. En algunas de las tertulias recientes que Guillermo Montenergo ha desarrollado con jueces federales, sobrevoló algún interés de los ocupantes del tercer y cuarto piso de Comodoro Py de que el PRO archive esa reforma votada por el kirchnerismo y que el sistema penal continúe rigiéndose por la modalidad inquisitiva, que da a los jueces la capacidad de investigar y juzgar.

Audaz, Montenegro, que podría ser ministro de Seguridad pero tendrá el teléfono rojo con los tribunales de Retiro -más allá de quien vaya al Ministerio de Justicia-, por ahora no da respuesta a esas inquietudes. Es lo más lógico porque está en sintonía con las ideas de los abogados que aconsejan al alcalde en materia judicial.

La interpretación imperante es que remover a Gils Carbó por juicio político podría ser un proceso largo y al final del camino inconducente por la aritmética que la liga Cambiemos tendría en el Senado. Un enorme esfuerzo para luego cargar con el costo político de una derrota por falta de números. En ese sentido, el kirchnerismo tiene a mano un leading case: la frustrada embestida contra el fiscal José María Campagnoli, funcionario de modos rústicos pero que el oficialismo logró convertir en una celebridad.

En cambio, la Bicameral ofrecería la posibilidad de formular diversos proyectos tendientes a limitar la influencia de la procuradora. En el macrismo ya varios de ellos están redactados: que el mandato del procurador no sea vitalicio, topes a los nombramientos y a la creación de estructuras y mayores limites a la intervención del procurador sobre las instancias inferiores son el repertorio que comenzará a circular entre los senadores del PJ que animan la Bicameral. Varios de ellos no estarían dispuestos a remover a Gils Carbó en un eventual jury, pero sí estarían dispuestos a votar leyes de este estilo.

De este modo, la táctica del macrismo tendría una doble vía porque a un primer momento de fuerte tensión, en el cual habrá diversas presiones sobre la procuradora, sobrevendría una etapa de mayor frialdad y negociación para eventuales reformas del organismo que ella conduce.

Existe en los sectores más exacerbados de la liga Cambiemos la idea de que la procuradora podría apartarse si se activaran los casos en su contra. Pero ninguna de esas denuncias tiene demasiada sustancia, son más bien los efectos de la guerra de Gils Carbó con un grupo de fiscales federales. El gran problema de la jefa de los fiscales no es su gestión sino ciertos actos y cómo estos han sido transmitidos. No es la letra sino la música. Por eso el PRO podría encontrar mayores voluntades en una salida intermedia en la Bicameral que en una embestida frontal contra una funcionaria que, a fin de cuentas, fue votada por casi todo el Senado.

Un cálculo que viene de la política y no del Poder Judicial por obvios motivos: todos quieren probarse el traje y salir en la foto. Desde figuras con un CV más bien elemental, como Guillermo Marijuan, hasta candidatos que se promocionan con más éxito en los medios que entre sus colegas como el fiscal Ricardo Sáenz. Al igual que en la política, el objetivo es llegar. Después habrá tiempo para la planificación.

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