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Bicicleta financiera: una historia eterna
Así como las intervenciones del Banco Central Europeo -tasas inéditamente bajas- llaman a endeudarse en euros para luego invertir en dólares -contradiciendo a Cristina al realizar las mayores inversiones donde están las mayores ganancias- las intervenciones del BCRA están provocando el juego financiero más complejo de la historia argentina.
Aunque la venta de dólar "ahorro" sigue rompiendo récords, muchos inversores están destinando parte de sus capitales a inversiones, como plazos fijos y fondos comunes de "money market", que crecen frente a un dólar atrasado por la intervención del Gobierno, contra tasas -aunque más bajas que la "inflación" privada-que más que duplican el ritmo de aumento en el precio del dólar, en tanto que los rendimientos de los fondos comunes rondan el 30%.
Entre tanto, los que cobraron la renta del Boden 2015 se están pasando al Boden 2017, que paga el 3,5% de renta en los próximos días y luego, probablemente, se sumarán a los inversores que están suscribiendo el 2015 para recaudar en octubre los u$s 103,5 por 100 de valor nominal. El precio implícito del dólar en esta operación está un peso debajo del "blue" y tiene otra ventaja, y es que son dólares "blancos".
Ahora, veamos el costo de esta política. Si a las reservas declaradas por el BCRA, de u$s 31.000 millones, les restamos u$s 3.100 millones por los swaps -que deberán devolverse-, otros u$s 1.300 millones por pagos de deuda ya cursados pero frenados por el juez Griesa y los u$s 5.000 millones que se les adeudan a los importadores por envíos realizados el año pasado, las reservas quedan en los u$s 21.600 millones.
Algunos analistas señalan que las reservas líquidas -dejando encajes, derechos especiales de giros, etc.- no superarían los u$s 12.000 millones, lo que es realmente poco si tenemos en cuenta que los vencimientos de deuda 2015 incluyen compromisos por más de u$s 15.000 millones.
Ahora, mantener el dólar atrasado -el "blue" en el entorno de los $ 12,60- tiene un costo elevadísimo que en algún momento estallará. Básicamente se ha hecho a través de la venta de dólar "ahorro", que ya le implicó al BCRA tener que deshacerse de unos u$s 4.000 millones desde que autorizara las compras a particulares.
Sólo durante el año pasado el dólar "ahorro" y "turismo" se llevaron unos u$s 1.000 millones por mes, casi diez veces el cupo asignado a las automotrices, y 2015 sigue igual. Una de las consecuencias de este juego financiero es que los dólares no alcanzan para financiar el aparato productivo. En diciembre y enero últimos, la absorción de divisas por parte de ahorristas y turistas superó el monto que el BCRA habilitó para toda la industria nacional para costear las importaciones de bienes de capital: u$s 1.100 millones contra u$s 925 millones.
Pero falta lo mejor. La irrefrenable cantidad de títulos Lebac emitidos por el BCRA, que vende a los bancos para neutralizar la gran cantidad de moneda que emite para financiar el exceso de gastos del Gobierno, ya asciende casi a $ 290.000 millones, equivalentes a casi u$s 33.000 millones -más que las reservas que dice tener-, por los que además debe pagar una alta tasa de interés.
Tengamos en cuenta que en los bancos las Lebac son la contracara de los depósitos de los ahorristas en plazos fijos, y hoy la relación de la deuda está en un 90% de las colocaciones. La otra parte del juego financiero es que la consecuencia de saturar el mercado con Lebac, a una tasa del 29% anual, es que los bancos reducirán el crédito y lo que presten lo harán a tasas más elevadas ya que, de otro modo, les conviene prestarle al sector público, quitándole financiación al sector productivo y de consumo.
En cualquier caso, tarde o temprano, con un aparato productivo cada vez más reducido -por tanto, menor capacidad contributiva-, una deuda pública que crece a pasos agigantados y reservas insuficientes, en algún momento deberán emitir dinero para cancelar esas obligaciones, con lo cual se termina sincerando -con efecto retardado- toda la inflación disimulada hasta ahora.
(*) Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Akland, California.


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