23 de septiembre 2009 - 00:00

Biocombustible: ¿negocio sólo para grandes?

Las grandes procesadoras de granos de la Argentina podrán vender hasta 600.000 toneladas anuales de biodiésel en el país si se concreta la autorización que están negociando con el Gobierno para proveer desde 2010 al mercado doméstico.

A partir del año próximo, todos los combustibles comercializados en el país deberán contener un 5% de biocombustibles, según la normativa vigente en la Argentina, el mayor exportador global de aceite de soja (el insumo básico para la elaboración de biodiésel).

Pero el Gobierno teme que los pequeños procesadores que deben proveer al mercado local no puedan cumplir con la cuota asignada, por lo que podría permitir temporalmente el ingreso -hasta ahora vedado- a las grandes empresas del rubro.

Con la llegada de gigantes como Bunge, Louis Dreyfus y Aceitera General Deheza -que ya producen biocombustibles a escala industrial- al negocio local de biocombustibles, el país cubriría el volumen que necesita para cumplir con la mezcla obligatoria entre biodiésel y diésel.

«Lo que va a hacer el Estado es crear un registro donde se van a inscribir todas las empresas interesadas en abastecer al mercado interno, cumplan o no con el requisito de capital accionario que establece la ley», dijo Claudio Molina, director ejecutivo de la Asociación Argentina de Biocombustibles e Hidrógeno (AABH).

La producción argentina de biodiésel, cuyo principal destino es actualmente la exportación, creció en los últimos años gracias a las fuertes inversiones y hoy en día tiene una capacidad instalada de casi 2 millones de toneladas, con nuevas plantas y centros de elaboración en construcción.

Sin embargo, las plantas autorizadas por la ley para abastecer al mercado interno -de pequeña y mediana escala- elaboran apenas cerca de 200.000 toneladas del derivado, una cifra significativamente inferior al nivel de entre 600.000 y 800.000 toneladas que se necesitará para combinar con combustibles fósiles.

«Está claro que, de acá a cuatro meses, no se llega a crear la cantidad suficiente de empresas para producir lo necesario para abastecer el cupo», dijo Federico Spitznagel, de la Cámara Argentina de Energías Renovables (CADER), que aúna a compañías de escala reducida.

«Lo que se está viendo es la posibilidad de dejar que todos aquellos que exportan puedan abastecer durante un tiempo limitado el mercado interno», agregó Spitznagel.

El proyecto en discusión prevé que año a año se revise la producción de los procesadores de pequeña escala para evaluar si seguirá siendo necesario el aporte de las grandes compañías.

La ley de biocombustibles fue sancionada en 2006 con el fin de beneficiar a pequeñas y medianas empresas, productores agropecuarios y economías regionales.

No obstante, a pesar del tiempo pasado desde su sanción, la incertidumbre por la falta de normas complementarias y las adversidades económicas recientes -debido a la crisis internacional y a problemas internos- trabaron el desarrollo de las pequeñas empresas, según fuentes del sector.

«En todo este tiempo tocó mucha volatilidad en los mercados, tocó la crisis financiera, la crisis del campo. Es un mercado nuevo y no está detalladamente explicitado todo», dijo Guillermo García, portavoz de la Cámara Argentina de Biocombustibles.

Agencia Reuters

Dejá tu comentario