Black Sabbath: una despedida a la altura de su trayectoria

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Nacida en 1968 en Birmingham, la banda hoy convertida en clásico interpretó un puñado de algo más de una docena de títulos que aplaudieron tanto sus fans que peinan canas como los más jóvenes.

Lo de la banda británica Black Sabbath (nacida en Birmingham 1968), en su despedida argentina, tuvo todo como para ser un concierto épico. Porque con esta gira final prometen abandonar definitivamente los escenarios; de tal modo, habiendo iniciado su mini tour local con un show hace pocos días en el Orfeo cordobés, lo del estadio de Liniers fue la última vez en que este grupo tocó en nuestro país. Pero hay para agregar a esa épica: que llegaran con tres de los socios fundadores -de los originales, sólo falta el baterista Bill Ward-, que el enorme guitarrista Tony Iommi haya podido vencer un linfoma y mostrarse en perfecta forma y que pese a los años y la historia transcurrida, estén a tiro del mayor profesionalismo y sigan siendo capaces de brindar conciertos como para enloquecer a sus fans.

Hubo mucho vestuario negro y bijouterie metalera en un público que mezcló veteranos que siguen portando largas cabelleras (ahora, canosas) con jóvenes curiosos por ver a estos referentes del heavy metal. Nadie se asusta ya con esta forma de encarar el espectáculo, ni las letras antes temerarias tienen el mismo significado. Black Sabbath es un cuarteto que ha podido sortear las idas y venidas de algunos de sus integrantes y la enfermedad de Iommi, que ha aprendido de todo eso y que hoy se está retirando con la mayor dignidad.

Ese modo profesional de presentarse se reflejó en un listado de canciones que se repitió entre Córdoba y Buenos Aires, y hasta los solos se produjeron en los mismos momentos. Ese puñado de algo más de una docena de títulos se armó básicamente con mucho de los discos "Black Sabbath" y "Paranoid" de 1970; dos álbumes muy vendedores con los que se introdujeron en el mercado musical. De tal modo, sonaron clásicos como "Fairies Wear Boots, "War Pigs", "Behind the Wall of Sleep, "Black Sabbath", "Iron Man" o "Paranoid". El legendario (y muy mediático a partir de su reality show familiar) Ozzy Osbourne no tiene la energía de otras épocas y se mueve mucho menos, pero su voz sigue apuntalando la estructura. Iommi sigue siendo un guitarrista brillante y su figura compite en el lugar de liderazgo. Butler es el clásico bajista que necesita una banda de rock duro. Y el "nuevo" Tommy Cufletos (está con ellos desde 2012) desparramó una energía sostenida detrás de una batería enorme a la que ni siquiera le falta un gong, y tuvo su momento de mayor lucimiento en el solo de "Rat Salad".

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