11 de julio 2012 - 16:31

Bloqueos y premios de fin de año, los temores empresarios

Pablo Moyano
Pablo Moyano
Desde el ala del Gobierno donde se maneja la economía y desde los empresarios, las novedades sobre las rupturas de la dirigencia gremial y las multiplicaciones de las centrales sindicales se miran con preocupación. Dos son los temores concretos. El primero, que un Hugo Moyano, desatado y sin controles, ya no tenga frenos para bloquear y presionar plantas y distribuidoras varias. El segundo, de mediano plazo, es que los gremios más importantes comiencen a competir entre sí como representantes de las centrales gremiales para conseguir hacia fin de año mejoras en las retribuciones anuales. En otras palabras, que se abra una carrera por premios extras para mostrarse entre los propios sindicatos como el mejor horizonte donde estar en medio de disputas.

Entre los empresarios y los funcionarios nacionales, se recordaba al Moyano contenido de los últimos años, y de los pedidos que llegaban hacia el camionero para que negocie y deje sin efecto las amenazas de bloqueos y movilizaciones a diferentes empresas en conflicto. Aun así, los Moyano (padre y su hijo Pablo) embistieron en diferentes oportunidades contra Techint, Camuzzi, Pepsico, Quilmes y Molinos, en distintos momentos del kirchnerismo, además de jornadas de huelgas en las que no se levantó la basura en diferentes ciudades del país y fines de semana largos en los que los cajeros automáticos no tuvieron dinero.

Sin embargo, el temor es que estos hechos ahora se multipliquen, o que, aún peor, se repitan bloqueos a centros de distribución de combustibles como el de YPF de La Matanza de hace 15 días. Entre los privados había una sola esperanza para que este tipo de movilizaciones no se repita: que Moyano tenga un proyecto político detrás y que comience a presentar una imagen de prudencia y reflexión ante la sociedad.

A mediano plazo los privados tienen una preocupación aún más alarmante. Se recordaba ayer que muchos gremios, especialmente los más cercanos al Gobierno, cerraron sus paritarias con aumentos nominales del 24% anual, pero dejaron entrever (aunque no por escrito), que hacia fin de año podrían reclamar premios y distribuciones extraordinarias de ganancias.

Es el caso, por ejemplo, de la UOM, UOCRA, SMATA, textiles, portuarios, neumáticos, comercio, mineros y petroleros; todos hoy cerca del Gobierno y con acuerdos de alguna manera acotados a los pedidos oficiales. Todos además vieron con fastidio cómo Moyano cerró su paritaria con un incremento anual del 25,5%, lo cual lo ubica por encima de casi el resto de sus colegas. Se mencionaba también que algunos de los sindicatos hablaba de un cierto compromiso (con el Gobierno, no con los empresarios) de sostener la demanda ante un año económicamente difícil. Esta interpretación podría darse vuelta y llegar a la máxima que si 2012 no termina siendo tan negativo, los gremios puedan reclamar en competencia unos contra otros, un pago extraordinario por haber cerrado una paritaria algo más baja que la de 2011.

Desde el Gobierno el panorama se mira con cautela. En las gateras están algunas medidas y proyectos de ley que deberían acompañar la cercanía de los sindicatos oficiales al kirchnerismo. El primer llamado será a abrir el Consejo del Salario donde se discutirá el aumento del sueldo mínimo, actualmente en los 2.300 pesos mensuales y que podría ser llevado a una cifra levemente superior a los 3.000 pesos. En la foto principal del anuncio ya no estará Hugo Moyano, sino los gremios que desde ayer ya están abiertamente fuera de la CGT del camionero.

Para el mediano plazo el Gobierno estudia otras medidas: la suba del mínimo no imponible de Ganancias, la mejora en las asignaciones familiares, y, eventualmente, algún tipo de ley de distribución de ganancias; todas banderas moyanistas listas para ser arrebatadas por el oficialismo.

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