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Boca empieza a acostumbrarse al sabor del triunfo
Martín Palermo se desquitó del penal atajado y con un gran remate de derecha definió el partido. Fue su gol 226 en Primera y está a uno de José Francisco Sanfilippo, el quinto en la historia.
El triunfo fue ajustado en el marcador, pero amplio en el desarrollo, donde Boca manejó la pelota desde la mitad de la cancha con Cristian Chávez y Nicolás Colazo y generó muchas situaciones de gol, pero no pudo convertirlas.
Sebastián Peratta fue la gran figura de la cancha. No solo porque le atajó un penal a Martín Palermo (por mano de Rolando Schiavi) y que una y otra vez ahogó el grito de gol.
Un síntoma del dominio de Boca fue que generó siete tiros de esquina en 14 minutos. A los 2 minutos un cabezazo de Palermo pasó a centímetros del arco de Peratta y a los 9, el propio delantero remató de zurda y la pelota volvió a irse muy cerca.
Sobre los 23, Peratta se lució tapando un cabezazo de Palermo, tras centro de Colazo, y siete minutos más tarde Cristián Chávez casi abre el marcador con un derechazo que impactó en el parante del palo izquierdo.
Boca recogió los frutos de lo hecho en la parte inicial en su primera llegada del complemento: Fabián Monzón trepó por la izquierda, lanzó el centro pasado, los centrales rosarinos fallaron y la pelota quedó limpia para Palermo, que de derecha sentenció a Peratta.
Boca siguió dominando y Newells sólo tuvo una chance con un cabezazo de Schiavi que hizo lucir a Lucchetti. Sin embargo, en los últimos minutos el equipo de Falcioni replegó sus líneas y le dio alguna oportunidad de empatar a los rosarinos, que desnudaron todas sus carencias ofensivas.

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