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Boca ganó por el traidor de Palermo
Palermo y toda su alegría para festejar el gol del triunfo. El eterno goleador volvió a mostrar sus credenciales.
Para Boca, también era un partido especial, porque el empate de local ante Argentinos Juniors había dejado dudas sobre el sistema de juego y el «equipo de memoria» que plantea Alfio Basile, y Boca respondió superando en juego a Lanús en su cancha, a pesar de la ausencia de Riquelme, quien no se recuperó de su lesión.
Boca manejó la pelota desde el primer minuto, con un buen trabajo de Guillermo Marino y Federico Insúa y se puso en ventaja a los 16 minutos por intermedio de Julio César Cáceres, al recoger un rebote de un remate hecho por él mismo.
Lanús tuvo que jugar de contraataque en su propia cancha y solamente inquietó por la velocidad de Salvio, que atacaba por todo el frente.
Sin embargo, las desinteligencias en las pelotas aéreas le volvieron a dar un dolor de cabeza, porque Pelletieri cabeceó ante la pasividad de Cáceres y Paletta para empatar.
Boca siguió buscando y mereciendo ganar, pero los minutos fueron pasando y el empate parecía inamovible, hasta que apareció la eterna cabeza de Martín Palermo para definirlo a su estilo.


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