31 de agosto 2009 - 00:00

Boca ganó por el traidor de Palermo

Palermo y toda su alegría para festejar el gol del triunfo. El eterno goleador volvió a mostrar sus credenciales.
Palermo y toda su alegría para festejar el gol del triunfo. El eterno goleador volvió a mostrar sus credenciales.
Era un partido especial para él, por el mal rato que vivió en la semana, cuando un grupo de cuatro personas fueron al entrenamiento a hostigarlo por sus declaraciones de que le gustaría jugar el Mundial de Clubes para Estudiantes, llamándolo traidor, y cumplió marcando el gol del triunfo cuando el empate parecía inmodificable.

Para Boca, también era un partido especial, porque el empate de local ante Argentinos Juniors había dejado dudas sobre el sistema de juego y el «equipo de memoria» que plantea Alfio Basile, y Boca respondió superando en juego a Lanús en su cancha, a pesar de la ausencia de Riquelme, quien no se recuperó de su lesión.

Boca manejó la pelota desde el primer minuto, con un buen trabajo de Guillermo Marino y Federico Insúa y se puso en ventaja a los 16 minutos por intermedio de Julio César Cáceres, al recoger un rebote de un remate hecho por él mismo.

Lanús tuvo que jugar de contraataque en su propia cancha y solamente inquietó por la velocidad de Salvio, que atacaba por todo el frente.

Sin embargo, las desinteligencias en las pelotas aéreas le volvieron a dar un dolor de cabeza, porque Pelletieri cabeceó ante la pasividad de Cáceres y Paletta para empatar.

Boca siguió buscando y mereciendo ganar, pero los minutos fueron pasando y el empate parecía inamovible, hasta que apareció la eterna cabeza de Martín Palermo para definirlo a su estilo.

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