Objeto social: "Elaboración y comercialización de vinos".
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Nos decía tres meses atrás: "Para el nuevo ejercicio esperamos incrementar las operaciones en ambos mercados (el local y el externo) y mejorar la rentabilidad". Es claro que en lo productivo no cumplió: frente a una caída de 11% en el número de cajas de vino vendidas localmente y 7% en el de las exportadas, ambas tocando mínimos en al menos un lustro, registró un incremento de 3% en las producidas lo que le significó quedarse con un remanente de 29% de lo producido o 1.5 millones de cajas, máximo en la menos cinco años (a futuro esto puede jugarle a favor o en contra, dependiendo de la ecuación calidad/precios). Por el lado de los ingresos, en cambio parece que sí: la mejora en la calidad de sus productos y los precios, le significo incrementar los ingresos locales 42% y los externos 23% (en dólares) haciéndose de $ 1588.1 millones, 28% más que lo que conseguía un año atrás. El problema es que la sobreproducción implicó que los costos crecieran 49%, con lo cual queda con un bruto de $634 millones, apenas 5% más que lo logrado a septiembre de 2016. Si bien contiene a 13% el incremento de los gastos (en particular los de comercialización, 11%, ya que los menos significativos de administración -con 15% del total en cinco años-, crecieron 21%, frente a un IPC de 17.6%) por su significancia el saldo operativo se reduce 4% a $289.1 millones. En lo financiero, la reducción de 2% en el neto por actividades ordinarias es más que contrapesado por la quintuplicación del aporte por diferencia de cambio, con lo que consigue $37.7 millones, un 70% más que lo consignado un año antes. Así sumando el operativo, lo financiero y el marginal aporte de las asociadas la vemos con un pretax de $327.7 millones, 1.6% más que en 2016, que luego de la mordida del fisco le significa un neto de $212.868.669, magra mejora del 2%.
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