La inversión bursátil, en el cuerpo de la economía, es como el hígado en el organismo humano: que todo menú indigesto le pega primero y de lleno. El tiempo dirá que secuelas y réplicas podrán derivar, de parte de los afectados con el tema de YPF. Pero, en el fuselaje de nuestro conjunto de índices, una metralla de ventas quedó grabada y sus marcas están a la vista. En el curso semanal, así como Dow -siempre milagroso- y Bovespa, quedaron con positivo de saldo, el Merval mayor acusó un 6,54 por ciento de derrape. Cerrando el viernes mirando de cerca otro piso vulnerable -de los «2.300» puntos- y sosteniéndose en «2.338», casi en el mínimo del día y lejos de los «2.371» del máximo. Y esto, que es la vidriera consultada casi de modo excluyente, oculta la realidad de un «índice Bolsa» (nivel general) que el jueves cayó un 2%, cuando el Merval quedó marcado sólo con el 0,2%, y el viernes decayó en un 1%, frente al Merval de apenas el 0,6%. En el panel líder quedaron las «huellas» visibles, de compras dirigidas a robustecer el papel rector -G. Galicia- y con ello: amortiguar la imagen bajista que pobló todas las ruedas. Con $ 70 millones efectivos se consumió la rueda final (YFP habrá llevado en torno de los $ 20 millones), matizado el listado con repuntes de calibre (Comercial y Puerto), pero conviviendo con otras caídas notorias -como Francés, Pampa, o Siderar- dentro de un estado de gran confusión en el mercado de riesgo: que no puede advertir -todavía- qué sucederá más allá. Y en qué medida puede quedar afectado el total empresario. Semana de lógica debilidad de demanda (y oferta presa de nervios). La Bolsa, alterada.
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