23 de julio 2018 - 00:00

Bolsonaro se lanzó con un mensaje de mano dura y combate a la corrupción

Se muestra ahora como abanderado del libre mercado. Primero en un escenario sin Lula para la primera vuelta de octubre, busca romper el techo que puede costarle una derrota en balotaje.

RÉPLICA. Algunos de los presentes en el acto de lanzamiento de Jair Bolsonaro portaban caretas del presidente Donald Trump, con quien es frecuentemente comparado.
RÉPLICA. Algunos de los presentes en el acto de lanzamiento de Jair Bolsonaro portaban caretas del presidente Donald Trump, con quien es frecuentemente comparado.
Río de Janeiro - El diputado ultraderechista Jair Bolsonaro, uno de los principales favoritos para las elecciones de octubre en Brasil, enarboló la bandera de la lucha contra la corrupción para "rescatar" a Brasil, al lanzar ayer su candidatura ante miles de partidarios reunidos en Río de Janeiro.

"Mi candidatura es una misión. Si estoy aquí, es porque creo en ustedes, y si ustedes están aquí, es porque creen en Brasil", proclamó Bolsonaro en la convención del Partido Social Liberal (PSL), centrando el foco en los escándalos que en estos últimos años pusieron en el banquillo de los acusados o llevaron a la cárcel a decenas de dirigentes de casi todos los partidos, de izquierda y de derecha.

"Necesitamos elegir a un hombre o una mujer honesto, que tenga a Dios en su corazón y que sea patriota", proclamó este excapitán del Ejército, nostálgico de la dictadura militar (1964-85), ante unos 3.000 seguidores que coreaban su apodo: "¡Mito, Mito!".

Bolsonaro, de 63 años, estuvo sentado en la tribuna junto a la abogada Janaina Paschoal, una de las impulsoras del "impeachment" que en 2016 destituyó a la presidenta de izquierda Dilma Rousseff y mencionada como posible número dos de Bolsonaro.

El público que se acercó al centro de convenciones era heterodoxo: conservadores evangélicos, personas de clase media, policías, militares y hasta habitantes de favelas hartos de la violencia del narcotráfico.

Muchos ven al excapitán como un salvador, un hombre de "ficha limpia" (sin prontuario), capaz de rescatar a un país hundido en la crisis política, económica y social y hastiado de la corrupción.

"Tal y como está nuestro país, Bolsonaro es la persona que puede hacer la diferencia. Es nuestra esperanza porque no está involucrado en corrupción y es una persona íntegra, sincera", dijo Gilmar Jasset, un chofer de colectivo de 35 años, que llegó a la cita disfrazado de su candidato, con la banda presidencial.

Cristiano Pereira, vecino de 32 años de la violenta Baixada Fluminense de Río, cree que Brasil necesita un hombre con "mano dura", que permita -como Bolsonaro lo promete- el porte de armas para que "si alguien viene a robarte, lo piense dos veces porque estás armado".

"Necesitamos un cambio en nuestro país y la única persona competente es él. Una persona de derecha, que defiende a la familia, la democracia, la igualdad y que tiene una ficha limpia", dice Sueli Bonavita, una dentista de 64 años.

Bolsonaro tiene garantizados más votos hoy que ningún otro candidato, a excepción del expresidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva, preso por corrupción desde hace cuatro meses, y cuya candidatura será probablemente invalidada por la justicia electoral.

Pero eso no es suficiente para ganar los comicios más imprevisibles de la historia moderna del país.

El exmilitar, conocido por sus exabruptos racistas, misóginos y homofóbicos, parece haber tocado un techo, pese a haber conseguido vencer las reservas de varios sectores sociales, incluyendo en importantes medios empresariales.

En su discurso de ayer pareció abandonar su viejo discurso de nacionalismo económico y se declaró favorable a privatizar empresas, incluso "algunos brazos" de Petrobras, aunque admitió que no es ducho en economía y que confía para tratar esos expedientes en su asesor, el ultraliberal Paulo Guedes.

Mientras Lula sigue obteniendo alrededor del 30% de las intenciones de voto, Bolsonaro roza el 20%, incluso en escenarios que no cuentan con el líder de la izquierda. Y, en simulaciones de segunda vuelta, podría ser derrotado por sus eventuales rivales, según Datafolha.

Sin un vicepresidente de otro partido, Bolsonaro tendría apenas 8 segundos en cada bloque de propaganda gratuita de radio y televisión de la campaña, ya que el PSL es una formación pequeña. Eso podría restarle visibilidad, aunque este enemigo de la prensa tradicional y de sus supuestas "fake news" (noticias falsas) asegura que no está preocupado porque millones de brasileños siguen su frenética actividad en las redes sociales.

A la espera de que se verifique la solidez de los sondeos, el "fenómeno" Bolsonaro mantiene en vilo a Brasil, después de la experiencia de Donald Trump en Estados Unidos.

De hecho, la figura del presidente estadounidense estuvo presente ayer: un seguidor vestido de traje se colocó una careta con su rostro y fue paseándose por el auditorio que lo aplaudía.

Bolsonaro provocó hace pocos días una fuerte polémica nacional al mostrarse con una niña en brazos mientras le enseñaba a poner los dedos en forma de revólver.

El gesto icónico del diputado es precisamente colocar los dedos índice y pulgar imitando un arma, como acompañamiento visual de una de sus consignas, "no hay mejor delincuente que el delincuente muerto".

El último jueves, alzó a una pequeña de entre 3 a 4 años a la que tomó sus dedos para que reproduzca el arma imaginaria, durante un evento en el estado de Goias, que está entre los primeros productores de soja y carne del país.

La imagen causó repulsa en sus rivales y en gran parte de la prensa.

Agencias AFP y ANSA,


y Ámbito Financiero

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