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Bon Jovi alegró a un Vélez colmado de fans
En su cuarta visita al país, Jon Bon Jovi cantó, bailó, hizo bailar a 40.000 fans e hizo parecer único su recital en Vélez, aunque la lista de temas fuera casi exactamente la misma que en otros puntos de la gira.
La banda que lidera el cantante Jon Bon Jovi ha atravesado todas las pruebas. Y él en persona ha aprendido muchísimo sobre esto de producir y vender música. Lo avalan 30 años de historia, doce discos publicados, montones de escenarios recorridos, más de 150 millones de unidades vendidas y fidelidades que se mantienen intactas.
En la Argentina ya había estado cuatro veces, en 1990, 1993, 1995 y 2010, dos en River y otras dos en Vélez. Ahora repitió en el estadio de Liniers frente a más de 40.000 personas. Y aunque se pueda decir que reitera fórmulas, que hace un rock "premasticado", que apunta a conformar a la gente sin riesgo o que es por muchos momentos más un producto que un proyecto artístico, nadie podría negar la alegría increíble de esa multitud, no enteramente juvenil, que lo ovaciona fervorosamente. Y tan entusiasta es ese público que hasta el propio cantante llegó a detener alguna canción para calmar a la gente y pedirles que aflojaran la presión. "Vayan para atrás por favor. Éste es un concierto de Bon Jovi; tiene que estar todo bien", dijo.
Llegó a Vélez después de suspender las que iban a ser dos shows en nuestro país, en el estadio Único de La Plata y en el Kempes de Córdoba. La causa fue un problema de salud de su baterista Tico Torres que lo llevó al quirófano. Y antes, en plena gira, había perdido a su viejo compañero, el guitarrista Richie Sambora. De modo que de la plantilla histórica, sólo estuvo el tecladista David Bryan. Pero a nadie le importó demasiado que pareciera la banda de un solista con músicos de sesión -altamente profesionales, quién puede dudarlo-; salvo al director de cámaras que se detuvo poco en mostrar a los nuevos.
Lo que importa en un concierto de Bon Jovi, que por cierto estuvo muy bien presentado desde lo técnico y lo visual, son las canciones. Y entonces, el cincuentón cantante de New Jersey, impecablemente en forma, hace lo que la gente quiere ver y escuchar. Del disco nuevo que supuestamente está presentando, seleccionó unos poco títulos: "That's What the Water Made Me", "Because We Can", "What About Now". El resto, 17 canciones más una larga catarata de bises, fueron clásicos como "You Give Love a Bad Name", "Runaway", "It's My Life", "We Weren't Born to Follow", "Bad Medicine", "Wanted Dead or Alive", "I'll be There for you" (producto de la selección de los fans), "Livin' on a Prayer", etcétera.
Cantó, bailó e hizo bailar, festejó la alegría compartida, e hizo parecer único este recital porteño, aunque la lista de temas fuera casi exactamente la misma que en otros puntos de la gira.


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