27 de abril 2018 - 00:00

Bonadio complicó el “Lava Jato” local con extradición imposible

Acusó al arrepentido brasileño de mentir. Con su fallo, dañó también a dos fiscales que profundizaron las investigaciones por el capítulo argentino del escándalo de sobornos. Leyes de ese país impiden su captura.

Claudio Bonadio y Gustavo Arribas.
Claudio Bonadio y Gustavo Arribas.
El juez federal Claudio Bonadio perforó su propio estándar de resoluciones conflictivas y en un mismo fallo desvinculó al titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Gustavo Arribas, de los supuestos pagos vinculados al "Lava Jato", pidió la extradición desde Brasil de uno de los "arrepentidos", y solicitó que se investigue a dos de los fiscales que más han profundizado el capítulo local de las coimas relacionadas con Odebrecht. En la práctica, fue la mejor forma de torpedear cualquier intento de acuerdo binacional para que declaren como imputados la decena de exdirectivos de la firma que habían sido citados por el juez Marcelo Martínez De Giorgi en el marco de la causa del soterramiento del Sarmiento. También deja en falsa escuadra a Sergio Rodríguez, titular de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA), que ha llevado adelante una minuciosa investigación sobre las licitaciones con la única documentación disponible en el país para avanzar con las causas. Más que beneficiar a Arribas sobre el que no despeja todas las dudas, Bonadio le echó una palada de tierra a cualquier amague de "arrepentimiento" que pueda lograr echar luz sobre los expedientes.

El impacto de su decisión tiene aristas todavía más contradictorias: al solicitar la extradición de Leonardo Meirelles -uno de los arrepentidos que declaró vía teleconferencia y mencionó el nombre de Arribas- obvió que Brasil se reserva el derecho de no otorgar ese traslado si se trata de un nativo de ese país. Pero eso no sólo lo dice el convenio de extradición firmado con Argentina y que el juez cita en su resolución, lo establece la cláusula 5 de su Constitución. Se denomina "Cláusula Pétrea" y establece que "ningún brasilero será extraditado, salvo el naturalizado, en caso de crimen común, practicado antes de la naturalización, o de comprobado involucramiento en tráfico ilícito de estupefacientes y drogas afines, en la forma de la ley". Para colmo, la cita al tratado bilateral es previa a la sanción de la Constitución brasileña de 1998. La captura internacional que ayer dictó Bonadio tampoco aplicaría por el momento: Meirelles purga prisión domiciliaria en su casa en la localidad de Indaiatuba, en el interior de San Pablo. Fue gracias a su pacto con el Ministerio Público, algo que ahora también es desafiado por el juez que cuestiona la validez de los testimonios. Bonadio lo acusó de mentiroso, algo que la Justicia brasileña no comparte dado que sus dichos despejaron el camino para detenciones y condenas en el "Lava-Jato".

Bonadio consideró que Meirelles podría estar mintiendo sobre las transferencias por u$s850 mil relacionadas con Arribas, y para indagarlo por falso testimonio pidió la captura nacional e internacional. Pudo comprobar, según dijo en la resolución, que no es cierta ninguna de las transferencias que se le atribuyen a Arribas, a excepción de una admitida por el funcionario de unos u$s70 mil. La denuncia en contra del jefe de los espías está todavía bajo análisis de la Corte. El juez -en esta causa que le inició Arribas a Meirelles luego de que declarara informalmente ante fiscales argentinos- había logrado viajar a Suiza, con intenciones de verificar la cuenta que allí tenía Arribas. Por incumplimiento de los deberes de funcionario público, Bonadio apuntó contra los fiscales Rodríguez y Federico Delgado, quienes presenciaron los dichos de Meirelles, que no tuvieron carácter de testimonial, pero que alimentaron la imputación contra el jefe de los espías.

En Brasil observaron perplejos la situación, dado el nivel de veracidad que atribuyen al delator, y varios de los jueces que tienen a su cargo expedientes en su faceta local vieron desmoronados sus esfuerzos para lograr que las autoridades de Brasil colaboren con documentación y testimonios. La cuestión hizo encender la temperatura en varios juzgados vecinos que pugnan, vía exhorto, por lograr abrir un haz de luz de colaboración para avanzar en sus respectivas investigaciones. "¿De qué forma van a colaborar si desde acá le decimos que sus arrepentidos son mentirosos y que queremos detenerlos?", se sulfuró un magistrado. El timing de Bonadio fue igual de dañino ya que todavía no empezó la ronda de indagatorias pedidas para el caso del Sarmiento. "Tampoco existe ninguna imputación a Arribas por algún hecho ilícito", sentenció el magistrado en una decisión de dudoso auxilio al jefe de los espías.

Fuentes judiciales consideran que la respuesta de Brasil será nula ante el requerimiento de apresar al "arrepentido".