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Bonar: emisión tomó fuerza por dólares que llegaron del exterior
Paul Singer
La licitación sólo aceptaba comprar estos títulos vía MEP; es decir, con divisas que están depositadas en el sistema financiero local. En estas condiciones, el Gobierno podía contar solamente con el dinero de la ANSES y de fondos institucionales que cobran intereses periódicamente, en efectivo, por los títulos que tienen en cartera. Todos ellos prefieren tener bonos públicos antes que dólares físicos, porque de esta manera pueden mejorar los resultados de sus balances: los títulos se contabilizan al precio del "contado con liqui", que ayer estaba en $ 11,69; el billete, en cambio, a precio oficial: $ 8,88. De esta manera, la oferta no hubiera superado los u$s 1.000 millones.
Pero, pasadas las 12, desde el ministerio anunciaron que se permitiría también pagar los títulos mediante el llamado "dólar cable". Fue entonces cuando la demanda tomó fuerza: el Gobierno cosechó ofertas por más de u$s 1.800 millones, hasta el cierre, y hasta se dio el lujo de rechazar algunas divisas de la ANSES (el organismo terminó comprando apenas u$s 200 millones).
En este tipo de operaciones, llamadas "cable", las sociedades de Bolsa actúan como intermediarias entre dos clientes: uno que quiere entrar dólares al país y otro que quiere sacar billetes o títulos. Y usan las divisas del primero (que están en el exterior) para acreditarlas en la cuenta extranjera perteneciente al que quiere sacar activos fuera del país. No hay, en rigor, una transacción física de divisas o títulos, sino un trabajo para calzar estas dos puntas: la compradora y la vendedora, de manera que ambas partes puedan cumplir con sus pretensiones.
El Gobierno logró captar así un monto de u$s 1.415 millones, casi tres veces mayor que el que había salido a buscar inicialmente (u$s 500 millones), que lo ayudará a llegar a octubre sin sobresaltos y sin necesidad de tomar medidas impopulares en lo monetario y en lo cambiario. Lo hizo, por si fuera poco, durante una jornada en la que el fondo buitre NML, de Paul Singer, amenazó con investigar la emisión y pedir su bloqueo ante el juez Griesa en el caso de que se tratara de "deuda externa".
No obstante, el ministerio debió vender el título a un precio que se ubicó dos dólares por debajo de la cotización de mercado (a u$s 103) y convalidar así una tasa de interés del 8,96% anual, que es el doble de la que pagan los países vecinos, y que se convertirá en otra carga para los próximos gobiernos. En poco más de un año ya hubo emisiones de deuda en dólares por u$s 1.700 millones; y en pesos por $ 17.222 millones (Badlar o "dollar linked").


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