9 de agosto 2010 - 00:00

Boudou: escala Tandil rumbo a La Plata

Amado Boudou y Diego Bossio siguieron con su maratón proselitista por Buenos Aires, aventura que el ministro denominó «el ejército K contra el desánimo». Es un mote poco menos peronista que el que Néstor Kirchner acuñó en Olivos para estos jóvenes elegidos («Los sub-45») de cuyo núcleo forman parte además de Boudou y el titular de la ANSES, los intendentes de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde y del Partido de la Costa, Juan Pablo de Jesús.

Este grupo había debutado a mediados de julio en Mar del Plata, tierra del ministro, y siguió con recorridas por el interior de la provincia.

Esta vez tocó Tandil, donde Bossio jugó de local. Tras el formalismo de inaugurar una sede regional del organismo, los funcionarios almorzaron con un grupo de empresarios tandilenses en la bodega de la tienda de fiambres de la familia Cagnoli. Boudou, cuentan, se animó a bromear con los empresarios, e hizo su entrada con un inmenso pan de campo y bajó las escaleras voceando a los empresarios: «Vengo a Tandil con el pan bajo el brazo».

La preocupación, aunque leve, de los empresarios pasó más bien por saber quién sigue entre los K: «¿Néstor o Cristina?». En la sobremesa, Boudou hasta se animó a hacer una defensa de Diego Maradona y se sumó así al operativo encabezado por Cristina para pedir por la continuidad del ciclo del 10 en la Selección.

Alguno le retrucó rápido: «Pero Amado, que a Maradona le vaya tan mal en un Mundial es como que a vos te salga mal el canje». Pero ni semejante comentario hacia su culto maradoniano, apagó la defensa. Más tarde, el dúo participó de la inauguración de un playón en el Polideportivo La Movediza.

El acto fue organizado por el intendente tandilense, Miguel Lunghi, un radical que juega con «Ricardito» Alfonsín y que no tiene ningún feeling con los K. En una jugada estratégica, Boudou-Bossio coparon el evento, repartieron subsidios y regalos por el Día del Niño. El intendente tuvo que soportar silbidos, que le dijeran que el sol radiante dejaba claro que era un día bien peronista y hasta el cántico de tribuna de «Amado querido, el pueblo está contigo», mientras se le iban colando una maraña de kirchneristas al escenario.

El último en subirse, fue el actor Víctor Laplace quien acompañó en esa gira bonaerense en su doble condición de kirchnerista y tandilense. El comentario de muchos, mientras el actor saludaba con los dos brazos en alto al público, es que cada día está más parecido a Perón.

Quizás esté haciendo trabajo de campo para una remake del film dirigido por Juan Carlos Desanzo y guionado por José Pablo Feinmann sobre la vida de Evita que Laplace protagonizó junto a Esther Goris hace unos 15 años. El show tenía olor a venganza, es que horas antes, cuando Bossio inauguró la sede de la ANSES, un pequeño puñado de muchachos de la CCC se acercaron a protestar y pedir por el 82% móvil en las jubilaciones, lo que se interpretó como «un obsequio» de bienvenida de Lunghi.

A medir por el impacto, la pasó peor el jefe comunal, quien últimamente viene cuestionado por haber vendido calles públicas de Tandil, entre ellas la supuestamente adquirida por Juan Martín del Potro.

La dupla no oculta sus intenciones políticas y admite en voz baja que si el proyecto K lo requiere, van a animarse a pelear en cualquier interna. Pero mientras Néstor Kirchner los manda a marcar cancha en la provincia, cerca del ministro empiezan a ver con buenos ojos la posibilidad de pisar firme también en la Ciudad de Buenos Aires donde el panorama es poco claro.

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