22 de agosto 2011 - 00:00

Boudou les prometió a empresarios “impulso al consumo y más crédito”

José Ignacio de Mendiguren
José Ignacio de Mendiguren
El ministro de Economía, Amado Boudou, y el titular de la ANSES, Diego Bossio, se reunieron el viernes con un reducido grupo de empresarios para hablar sobre qué hará el Gobierno tras su casi segura victoria electoral respecto del empresariado.

Según contaron a este diario algunos de los asistentes a ese encuentro, los funcionarios prometieron «más créditos a las pymes y más impulso al consumo». También hablaron de los resguardos regionales contra la crisis (con la Unasur como instrumento), aseguraron que la Argentina está «muy bien» para enfrentar un posible estancamiento de la economía mundial, y volvieron a manifestarse en durísimos términos contra algunos medios y grupos mediáticos.

En este sentido prometió que se avanzará con la aplicación de la ley de medios buscando -dijo- la «democratización» de ese sector. La charla con quien sería el vicepresidente de la Nación hizo poco para tranquilizar a los empresarios, que ven con preocupación la posibilidad de que el Gobierno avance en lo que el diputado electo y viceministro de Economía Roberto Feletti calificó como «populismo sustentable».

Una de las incógnitas de la hora es qué actitud asumirán las entidades empresarias si el Gobierno avanza sobre algunos medios, concretamente con el grupo Clarín cuyo CEO Héctor Magnetto forma parte de la dirigencia empresarial en AEA (Asociación Empresaria Argentina). Esa entidad, se ha dicho hasta el hartazgo, mantuvo una agitada reunión plenaria el lunes de la semana pasada, horas después del aplastante triunfo logrado por el Frente para la Victoria. Lo que hasta ahora no había trascendido es que una de las discusiones de esa tarde en el Four Seasons fue si se le enviaba o no un telegrama de congratulación a la Presidente. Triunfó el no, y por eso AEA no felicitó a Cristina de Kirchner.

Adelantado

Sin embargo, los empresarios de AEA -obviamente con la presencia de Magnetto- acordaron tratar de acercar posiciones con el Gobierno; saben que la confrontación los tendrá como seguros perdedores, atento a la correlación de fuerzas actual que quedó evidenciada el domingo pasado.

En este sentido, podría decirse que José Ignacio de Mendiguren fue un adelantado, cuando el mismo día de asumir como presidente de la UIA tendió puentes de acercamiento con la actual administración.

El «Vasco» ya se aseguró la presencia de Cristina de Kirchner en el acto por el Día de la Industria que harán el 1 de septiembre en Tecnópolis. El mismo arrancará con una recorrida por la megaexposición de la que tomará parte la Presidente, y después habrá una cena.

De Mendiguren ese día hará un anuncio vinculado con la unión de industriales y sindicalistas (están invitados todos los secretarios generales de gremios relacionados con cada rama de la industria), cuyo contenido está siendo elaborado en las cercanías del titular de la central fabril. Hugo Moyano será uno de los invitados de honor de esa noche.

También los industriales le pedirán a la mandataria que posponga por algunas semanas la cesión a la UIA de 40 hectáreas del predio de Villa Martelli. No será por mucho tiempo: el centro de convenciones que iba a levantar la entidad empresaria en Barracas ya no será (las tierras serán reorientadas para la construcción de una Ciudad del Cine, como adelantó este diario), pero antes de recibir parte de Tecnópolis la UIA quiere saber quién y cómo financiará las obras necesarias para erigir allí el gran Centro de Exposiciones Industriales que el Gobierno les pide que hagan.

Por estas razones -sobre todo para poder trabajar en el misterioso «anuncio» del 1 de septiembre- es que la UIA decidió cancelar la reunión de su Junta Directiva prevista para mañana. La semana pasada había hecho lo propio con su Comité Ejecutivo: a pesar de las razones formales que se esgrimen, no querrían repetir lo sucedido con AEA.

Es un momento en que ninguna entidad empresaria quiere (o puede) exhibir disensos internos, cuestionamientos al Gobierno o a su propia conducción, o incluso responder preguntas de sus asociados para las que no tienen respuestas. «Vamos a esperar a que se calmen un poco las aguas; está todo muy revuelto»,le dijo a este diario un alto dirigente de la UIA.

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