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Boudou a prueba: entrena como enlace con caciques
Julio De Vido
A la agenda que anteayer tuvo Amado Boudou se agregó la perdigonada verbal. El encargado fue Florencio Randazzo, ministro del Interior, que apuntó contra la decisión del Gobierno de Mauricio Macri de incrementar un 127% el valor de la tarifa del subte.
La pausa que impuso el miércoles la internación y posterior intervención de la Presidente había paralizado a la Casa Rosada. La única actividad oficial fue el anuncio del aumento, del orden del 32%, de la recaudación impositiva de 2011.
Boudou centralizó ese anuncio, pero lo compartió con el titular de la AFIP, Ricardo Echegaray; su sucesor en Economía, Hernán Lorenzino; y el sempiterno secretario de Hacienda, Juan Carlos Pezoa. Lo demás fue una espera, silenciosa, de novedades sobre la recuperación de la Presidente.
Pero ayer el clima fue otro. El informe médico sobre un posoperatorio sin inconvenientes habilitó un moderado esquema de intervenciones. Randazzo -también habló Roberto Feletti- se ensañó con el aumento dispuesto por Macri tras la transferencia del subte.
En tanto, Boudou se enfocó en su oficio primario: se vio con Beatriz Rojkés de Alperovich, al frente de la presidencia provisional de la Cámara alta, quien durante los días en que el vice está a cargo de la Presidencia, conduce interinamente la administración del Senado.
La secuencia de reuniones del vice incluyó, también, al titular de la Sindicatura General de la Nación, Daniel Reposo, y, por segundo día consecutivo, a Lorenzino. Pero lo más relevante de Boudou se proyecta para la semana próxima: está agendado que reciba al gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck.
Es una doble señal. Por un lado, refuerza el blindaje de la Casa Rosada en torno al dirigente del Frente Grande que inesperadamente, tras la muerte violenta de Carlos Soria, el martes último se hizo cargo del Gobierno rionegrino.
Por otro, reposiciona a Boudou en un rol puntual: aunque se trate de una cita institucional -»apenas una foto», decían ayer en Balcarce 50-, el vice aparece como potencial enlace con los caciques provinciales, tarea que Cristina de Kirchner jamás, hasta ahora, sistematizó.
Convertirse en puente con el PJ y los gobernadores fue una de las funciones que Boudou imaginó para sí. Pero ciertas maniobras generaron recelo y su expansión -y su imán para atraer peronistas- se detuvo.
Miguel Ángel Pichetto, senador y principal socio de Weretilneck, anunció la cumbre, por lo que ayer estaba en veremos cuál será, en unos días, la dimensión del encuentro. De hecho, se espera que el fin de semana la Presidente ya esté activa y otra vez al teléfono dando mandatos e indicaciones a sus ministros.
Es más: a pesar de que se anunció que Cristina de Kirchner permanecerá internada hasta mañana al mediodía, informalmente anoche trascendió la posibilidad de que se acelere su alta y hoy mismo, al atardecer, la Presidente abandone el Hospital Austral.
Sobre el caso de Río Negro, ayer, desde La Plata, Randazzo reforzó el operativo contención del intempestivo gobernador. «El Gobierno nacional apoyó a Weretilneck para que se haga cargo de la mayor responsabilidad que es conducir la provincia, y queremos que el trance que les toca vivir a la familia Soria y a Río Negro se resuelva con total apoyo».
Junto al jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, Randazzo viajó el martes pasado a esa provincia para explicitar el respaldo de la Presidente a la asunción del vice.
Otro ministro que, como Randazzo, ayer recuperó visibilidad fue Julio De Vido. Tuvo una cita con muchos ribetes: recibió a Antonio Caló, el titular de la UOCRA y uno de los nombres que suenan para suceder a Hugo Moyano en la CGT.
No hay una pizca de ingenuidad en esa cumbre. Caló fue, la semana pasada, en la primera aparición de Cristina de Kirchner tras el anuncio de su enfermedad e inminente operación, uno de los pocos sindicalistas que estuvieron junto a la Presidente.
Mientras la mandataria no le atendió el teléfono a Moyano cuando llamó para darle su respaldo ante su problema de salud, Caló pasó por Casa Rosada y mantuvo una breve pero afectuosa charla con la Presidente.
Con Gerardo Martínez, de UOCRA, fuera de carrera para una maniobra de desplazamiento del camionero de la cima de la CGT, Caló queda como la figura más sólida, aunque otro sindicalista industrial, Ricardo Pignanelli, de SMATA, también se anota en esa aventura.
La charla con De Vido -se informó que hablaron del impacto que la Televisión Digital tendrá en el sector metalmecánico, y de la posibilidad de ampliar la producción de insumos para esa red en la industria local- tuvo esa característica: hace tiempo que Moyano no rescata una postal con un funcionario.


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