20 de enero 2012 - 00:00

Boudou y Scioli, charla a solas por tregua incierta

Amado Boudou y Daniel Scioli se vieron, ayer, en Mar del Plata: en público y en privado.
Amado Boudou y Daniel Scioli se vieron, ayer, en Mar del Plata: en público y en privado.
Tomaron gaseosa y charlaron varios minutos, a solas, en un recoveco del hotel Provincial. Amado Boudou y Daniel Scioli volvieron ayer a mostrarse juntos, con agenda oficial, pero lo más relevante no lo registraron los flashes: la conversación, mano a mano, antes del acto.

El protocolo de los matices públicos quedó otra vez en suspenso. Anteayer el presidente interino marcó, a lo Mariotto, una sutil distancia del gobernador a considerar «cuestiones eventistas» el show de Scioli con Macri, un artilugio semántico para no decir eventero.

Boudou se refirió al partido que, horas después de la intervención quirúrgica de Cristina de Kirchner, el mandatario bonaerense jugó contra un equipo encabezado por el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri. El radar K funciona así: nada es inofensivo.

Pero ayer, tras llegar en vuelos distintos, se encontraron en el hotel Provincial y se refugiaron, por un rato, lejos de oídos indiscretos. Luego posaron juntos y el gobernador, hasta excesivo, elogió el desempeño de Boudou al frente del Ejecutivo.

Del diálogo no trascendieron detalles pero en el menú de prioridades de la provincia figura, mes a mes, la cuestión financiera: se viene, además, el inicio de clases, época que impone negociaciones y tironeos con los gremios por aumento de sueldos.

Boudou tuvo, durante los últimos dos años, el manejo operativo de la llave que transfiere de inmediato, o demora, los fondos que necesita el Gobierno de Scioli para cubrir sus urgencias salariales.

A lo largo del tiempo, la relación entre Boudou y el gobernador mutó en función -en particular con Néstor Kirchner en vida- de los vaivenes anímicos de Olivos. De hecho, en 2010, el entonces ministro salió a recorrer la provincia para «desciolizar» el PJ bonaerense.

En sus primeras excursiones hubo concordancia, al punto que en más de un caso Boudou utilizó la logística de la provincia para trasladarse. Pero se rompió el idilio y renació, esporádicamente, con giras conjuntas por las secciones que más tarde se interrumpieron unilateralmente.

Elogios

A su turno, el gobernador se dirigió a Boudou como «querido compañero», «amigo» y le agradeció por «llevar adelante» desde el Gobierno nacional «las políticas que influyen positivamente en nuestra provincia».

Y completó, ya con un mensaje personalizado para el vicepresidente: «Amado, quiero agradecer que esté aquí gran parte del equipo nacional. Gracias por toda la colaboración, el apoyo para la provincia de Buenos Aires».

Reiteración

En su discurso, Boudou se enfocó en otro libreto: respondió, metido en la disputa con las petroleras, las críticas de Repsol YPF (ver pág. 8) y repitió el temario de virtudes K desde 2003 a la fecha, en particular con un temario económico.

Ayer, el vice no estuvo solo en Mar del Plata. Se hizo acompañar por Julián Domínguez, presidente de la Cámara de Diputados, un aliado en la expansión del esquema K en la provincia, anticipatoria -o preventiva- de futuras batallas interkirchneristas.

Hay una prueba piloto sobre esa cuestión: entre el miércoles último y el lunes próximo, un territorio bonaerense específico opera como reservorio de maniobras, amagues y movimientos de ordenamiento con una alta concentración de jugadores de las ligas mayores K (ver aparte).

Ayer, en Mar del Plata, en ese límite entre estar acompañado o estar vigilado, Boudou apareció junto al secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro, los dos funcionarios que estuvieron más cerca de Cristina durante su posoperatorio.

Además, como staff técnico, estuvieron la ministra de Industria, Débora Giorgi, y el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, un funcionario que se desenvuelve en la órbita de Julio De Vido pero desde la aventura porteña de Boudou, ejecuta acciones reservadas para el vice.

Pablo Ibáñez

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