Brasil cayó en recesión en el segundo trimestre del año y casi todos sus indicadores se derrumbaron. El oscuro presente económico también se percibe en los 39.500 millones de reales de déficit acumulado en las cuentas públicas en lo que va del año, más del doble de los 19.600 millones de igual periodo de 2014. El resultado consolidado del sector público incluye al del gobierno central, al de los estados y a buena parte de las empresas públicas.
La séptima economía global había terminado 2014 con un déficit primario de 0,6% del PBI y este año el Congreso autorizó un rojo fiscal de hasta 2% en medio de la honda recesión que golpea al país. La crisis económica seguirá el año que viene, según todos los pronósticos y podría llevar a Brasil a tener su primer bienio de recesión desde la década de los 30.
Asimismo, el gobierno espera una contracción económica de 3,1% este año y de 1,9% para el próximo, tras un año en que la inflación llegó a 10,5%, el desempleo aumentó al 7,5% tras muchos meses en mínimos históricos y el real sufrió una depreciación cercana al 30% respecto del dólar. Después de que el Congreso autorizara un déficit fiscal de 2% del PBI para 2015, tras una ardua batalla, los legisladores aprobaron el presupuesto 2016 con un modesto superávit primario de 0,5%, por debajo de lo que pretendía el por entonces ministro de Hacienda, Joaquim Levy, quien dejó su cargo días más tarde y fue reemplazado por Nelson Barbosa. Cabe mencionar que los problemas fiscales llevaron a las agencias Standard & Poor's y Fitch Ratings a retirarle el preciado grado de inversión a Brasil y rebajaron sus títulos de deuda soberana a la categoría "basura".
| Agencias Reuters y AFP |

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