El diario O Globo informó ayer que la Procuración General de la República (PGR) solicitó al Supremo Tribunal Federal encarcelar a Renan Calheiros, titular del Senado, y al senador Romero Jucá, exministro de Planificación y hombre de estrecha confianza de Temer que debió renunciar el mes pasado tras ser acusado de obstaculizar la operación "Lava Jato" (lavadero de autos) contra la corrupción.
El procurador general, Rodrigo Janot, pidió asimismo prisión domiciliaria para el expresidente José Sarney (1985-1990), de 86 años, y que se le coloque una tobillera electrónica.
Los tres "fueron grabados intentando interferir en las investigaciones de la 'Lava Jato'", publicó O Globo, en referencia al nombre con el que se conoce la investigación sobre el escándalo que drenó unos 2.000 millones de dólares de Petrobras hacia varios partidos y dirigentes políticos.
Janot también cursó un pedido para arrestar a Eduardo Cunha, exjefe de los diputados cuyo mandato fue suspendido por acusaciones de corrupción y pieza clave del juicio político que hasta el momento logró la suspensión de Dilma Rousseff.
La PGR y la corte suprema se negaron a confirmar o a desmentir los pedidos de prisión ligados a una causa que amenaza con implosionar al sistema político brasileño y a la que muchos comparan con el proceso "Manos Limpias" que tuvo lugar en Italia en los años 90.
Las potenciales detenciones de estos cuatro poderosos políticos cercanos al presidente interino son una amenaza para el Gobierno, que a un mes de haber llegado al poder aún lucha por estabilizarse en medio de cuestionamientos a su falta de legitimidad, escasa popularidad y sospechas de corrupción.
Calheiros, Cunha, Sarney y Jucá integran la cúpula del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que condujo Temer hasta poco antes de asumir la jefatura de Estado tras la suspensión de Rousseff.
"Hoy es un día para tratar los Juegos Olímpicos, yo no sé absolutamente nada sobre esa noticia" , declaró Eliseu Padilha, jefe de Gabinete.
Calheiros, que quedó en entredicho tras la divulgación de una conversación telefónica de un arrepentido de la Justicia, divulgó ayer un comunicado en el que asegura que no practicó "ningún acto concreto que pueda ser interpretado como una supuesta tentativa de obstruir la Justicia" y calificó su pedido de arresto de "irracional, desproporcionado y abusivo".
Jucá, otro de los grandes articuladores políticos de Temer, también criticó la información. "Lamento este tipo de filtración selectiva que expone a las personas sin ningún tipo de derecho de defensa (...) Ya puse a disposición de la Justicia mi secreto fiscal, bancario y telefónico", señaló en una nota oficial.
La noticia también repercutió en la Cámara de Diputados, donde el Consejo de Ética debate la eventual destitución de Cunha, figura clave en el impulso del impeachment y némesis de Rousseff, por haber ocultado cuentas en Suiza supuestamente abastecidas con dinero negro de Petrobras.
"Michel Temer perdió la vergüenza, el país está manchado", disparó el diputado Ze Geraldo, del izquierdista Partido de los Trabajadores de Rousseff, en medio de fuertes cruces entre opositores y oficialistas recalentado por los reportes de prensa.
La solicitud del fiscal general, Rodrigo Janot, se basa en audios de conversaciones telefónicas tomados secretamente por Sergio Machado, expresidente de Transpetro, una subsidiaria de Petrobras.
Machado grabó a los caciques del PMDB para documentar su confesión y colaborar así con la Justicia a cambio de una reducción en su eventual condena.
| Agencias AFP, EFE y Brasil247, y Ámbito Financiero |

