- ámbito
- Edición Impresa
Brasil se polariza entre Bolsonaro y Haddad en la recta final de la campaña
Los analistas advierten que se trata del peor escenario electoral, dado de quien se imponga enfrentará un problema de legitimidad que dificultará la aplicación de la agenda de reformas.
DE REGRESO. Jair Bolsonaro, que está hospitalizado tras ser apuñalado en un mitin a fines de agosto, saludó ayer a sus seguidores, mientras en su entorno informaron que quiere volver a la campaña antes de la primera vuelta el 7 de octubre. “Agradezco a todos los que están demostrándome apoyo de más variadas formas”, escribió Bolsonaro en las redes sociales. Acompañó su mensaje con una foto en la que apareció caminando, con el apoyo de una enfermera y de su hijo, en una sala del hospital Albert E
Un comentario de un lector del diario económico Valor resume el nivel de polarización: "Jamás perdonaré a Bolsonaro por obligarme a votar al PT (Partido de los Trabajadores, de Lula y Haddad)", escribe el lector, que firma como 'Liberal Jabuticaba'.
El duelo centro derecha-izquierda centró prácticamente todas las elecciones desde la redemocratización en 1985, encarnado a partir de 1994 por el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) del expresidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) y el PT.
Pero esta vez, en un contexto de hartazgo de la corrupción y de crisis económica aparecieron nuevos protagonistas: por la derecha, Bolsonaro, un excapitán del Ejército, admirador de la dictadura militar (1964-85), y Ciro Gomes, un exministro de Lula, por la izquierda.
El PT parecía condenado a salir de la historia, después del impeachment de la presidenta Dilma Rousseff en 2016 y del encarcelamiento en abril de este año de Lula, condenado a 12 años y un mes de cárcel por corrupción y lavado de dinero.
Pero "el PT consiguió resurgir, capitalizando su discurso victimista y oponiéndose a las reformas impopulares del presidente Michel Temer", con una estrategia elaborada por el propio Lula desde su celda de Curitiba (sur).
Bolsonaro, por su parte, enardece a sus seguidores con arengas filmadas en el lecho de un hospital de San Pablo, donde convalece de la puñalada en el vientre que recibió el 6 de septiembre en Juiz de Fora (Minas Gerais).
El diputado, de 63 años, "consiguió capitalizar su discurso antiestablishment, captar el descrédito de la clase política, y beneficiarse de su discurso de línea dura contra el crimen", apunta Favaro.
"El lenguaje conciliador de la derecha tradicional (PSDB y partido Demócratas) y del centro pragmático (PMDB, el partido de Temer) perdió cualquier atractivo popular", declara Lincoln Secco, analista e historiador de la Universidad de San Pablo.
La gran víctima de este escenario es el candidato del PSDB, el exgobernador de San Pablo Geraldo Alckmin, estancado en cuarto lugar en los sondeos, pese a que su partido tiene una las mayores maquinarias electorales y que su alianza con varias agrupaciones de centro y de derecha le aseguró más del 40% del tiempo de propaganda gratuita por televisión.
Pero, de acuerdo con analistas, su hablar lento y "profesoral" no cuaja en un ambiente tan agitado como el actual y, además, las últimas operaciones anticorrupción afectaron a dirigentes de su partido.
Alckmin se había convertido en el favorito de los mercados con sus promesas de implementar ajustes necesarios para enfrentar los graves déficits fiscales de la primera economía latinoamericana. "Pero sus dos puntos fuertes, que son la independencia del Banco Central y el programa de privatizaciones, también están en el programa de Bolsonaro, y eso le está robando votos. Los mercados están yendo hacia su plan B", explica el profesor Ricardo Wahrendorff Caldas, del Instituto de Ciencias Políticas (IPOL) de la Universidad de Brasilia.
| Agencia AFP |


Dejá tu comentario