Brasil vendió a comienzos de marzo un bono soberano a 10 años por u$s 1.500 millones, en su primera operación en los mercados internacionales desde que perdió el grado de inversión. El papel se colocó a una tasa del 6,125% y la demanda superó los u$s 5.000 millones. La deuda brasileña comenzó a considerarse especulativa tras presentar el peor desempeño económico de todos los países del G-20. Sin embargo, los avances en la investigación por corrupción de las últimas semanas han llevado a algunos operadores a apostar por un cambio de Gobierno que pueda abrir la puerta a políticas favorables al mercado.
| Agencia Reuters |


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