25 de enero 2011 - 00:00

Brusca baja de tensión

Brusca baja de tensión
Dos salientes llamativas se pronunciaron en las variables de nuestro mercado. Y cada una en distintas columnas básicas del tablero de control. Por una parte, ver que el Merval, en todas sus versiones, culminó la rueda inicial de la semana consignando porcentuales en baja. Y cuando en el exterior los índices tendían a lucir como positivos, en general. Al menos los dos referentes directos venían en tal dirección, el Dow y el Bovespa, como dando un marco apropiado para un desempeño favorable. Pero así como en la pasada etapa el Merval extraía saldos más suculentos que el resto, en la víspera se tuvo que conformar con una pérdida cercana al medio por ciento, y, de paso, alejarse más de poder doblegar los 3.700 puntos, que había podido saborear en el intradiario del viernes último. Ahora el mínimo se situó en los 3.616 puntos -y en tal caso poniendo en peligro, paradojal, el piso de los 3.600- con máximo que no pasó los 3.659 y un cierre en las 3.631 unidades.

En otro aspecto destacado, aunque no entre los que definen el día, el total de papeles con aumento se impuso por 39 a 29 sobre los bajistas. Prueba de otra jornada donde la búsqueda de plazas menores estuvo presente, mientras las principales en liquidez derivaron en la baja del índice. Comercial, con más del 9%; Estrada, arriba del 5%, y Agrometal, rozando también el 5% fueron cabezas de aumentos. En el elenco clave del Merval se mostraron con caída de tensión las antes estelares plazas de «energía», también con Tenaris en otra pobre actuación de precios y volumen. En tanto el Grupo Galicia no pudo actuar compensando, porque decayó casi un 0,8 por ciento.

El otro aspecto notorio del día, además de precios en baja, resultó la caída vertical en ritmo de negocios con acciones. A tal punto que debió actuarse con nada más que $ 39 millones de efectivo, la segunda más baja del mes (y con el agravante de que estaba Wall Street en el circuito, con escenario completo). La contracción en las órdenes generó ciertos «cuellos de botella» en numerosas plazas, pero básicamente por una ausencia de demanda que obligó a tener que racionar la oferta para no presionar en exceso a las cotizaciones, que estaban sin contrapartidas de asimilación. Una fecha inicial que merece calificarse de: «extraña». La Bolsa, suspenso.

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