El buen clima en Estados Unidos beneficia el desarrollo del maíz y la soja, cuando faltan pocas semanas para que comience la cosecha.
En Estados Unidos, la recolección de los cultivos de verano comenzará en pocas semanas en el contexto de una situación climática que, en general, resultó beneficiosa para el desarrollo del maíz y la soja.
Si bien subsisten algunas dudas en torno al potencial productivo de ambos cultivos, puede señalarse que para la soja, los elementos más gravitantes desde los fundamentos alcistas, son los siguientes:
El estado de los cultivos revelado en las últimas semanas acusa un ligero deterioro respecto del que presentaban en el momento del informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) de agosto, lo que hace sugerir a algunos observadores que el informe de setiembre revelará un recorte productivo en relación con lo informado el mes anterior. A este factor hay que añadirle que en las últimas semanas se manifestaron varios focos de enfermedades de final del ciclo, particularmente en el sudeste del cinturón agrícola estadounidense.
Aunque aún medie un plazo razonable para la siembra de la oleaginosa en nuestro país, varios expertos en clima en los EE.UU. ven la posibilidad de una temporada algo seca, como consecuencia de la llegada de la corriente de La Niña a nuestra región.
Las compras de porotos de soja por parte de China, particularmente de la de origen norteamericano de la nueva campaña, desbordaron las expectativas más optimistas en el curso de esta temporada, incrementando las proyecciones de exportación oficiales y compensando, asimismo, una cosecha superior a la programada. También las ventas a otros destinos distintos de China crecieron sostenidamente en lo que va de este ciclo. Las ventas a la CEE podrán también contar con un crecimiento en esta temporada, ante la crisis climática suscitada en Rusia y Ucrania.
Entre los factores negativos para las cotizaciones en el corto plazo, podemos repasar los siguientes:
Las disponibilidades combinadas del grupo de los tres principales productores de soja del mundo -EE.UU., Brasil y la Argentina- alcanzarán un récord hacia mediados del otoño boreal, una vez arribada al mercado internacional la disponibilidad de la mercadería norteamericana.
El grupo ProFarmer elevó la producción de soja en los EE.UU. a un récord de 95,2 millones de toneladas, con rendimientos proyectados de 3.020 kilos por hectárea, por encima de los 93,4 millones de toneladas proyectados por el USDA en su último informe.
El uso doméstico en los EE.UU. resultaría menor que el de la campaña anterior, lo que resulta un factor psicológicamente bajista para las cotizaciones.
El mercado piensa que Brasil no disminuirá en esta temporada su área de siembra con soja, como inicialmente se proyectaba y que, por el contrario, registraría un ligero crecimiento.
El clima en los EE.UU. sigue siendo favorable.
Los fondos de materias primas siguen muy «comprados» en porotos, harina y aceite de soja. Estas posiciones resultan vulnerables a cualquier amenaza de deflación global.
Los stocks de aceite de soja en los EE.UU. se encuentran cercanos a niveles récord.
El mercado internacional sigue digiriendo de a poco las novedades en torno a la situación productiva de Rusia, que siguen siendo pesimistas. La recolección en ese país ya está entrando en la segunda mitad, con rendimientos que actualmente se calculan inferiores en un 26% en relación con la campaña anterior, en el caso del trigo. Las últimas novedades dan cuenta de que la extensión de la prohibición de exportar sería por tiempo indeterminado, para el caso de que el clima no mejore en el curso del otoño boreal. Ocurre que por la extrema sequía no puede implantarse trigo de invierno, variedad que hiberna y rebrota en la primavera. De persistir esta situación, las cotizaciones se mantendrán firmes; los importadores de trigo deberían abandonar la idea de lograr estar abastecidos adecuadamente por las disponibilidades de esta región y deberán recurrir al canal de oferta más amplio, que es el norteamericano. En este país, las existencias finales de la presente campaña 2010/11 se ubican en los 25,9 millones de toneladas, el segundo más alto nivel de los últimos 23 años, pero podrían erosionarse rápidamente si el mercado percibe que la situación reinante en la región del Mar Negro no se revierte en el corto plazo.
En nuestro país, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires mantiene en sus últimos informes una proyección de siembra de 4,2 millones de hectáreas. El área no ha crecido a pesar de la mejora en las cotizaciones internacionales, seguramente por la limitación que ofrece el clima en varias zonas, particularmente el oeste bonaerense.
Según el último reporte del USDA, nuestro país obtendrá una cosecha de 12 millones de toneladas en la campaña 2010/11, con un consumo doméstico de 5,1 millones y exportaciones proyectadas en 7 millones de toneladas.
Informe Semanal de Panagrícola
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario