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Buen inicio del ciclo Llao Llao en el Alvear
Bien acompañada por la Orquesta Estación Buenos Aires, la artista venezolana Vanessa Pérez brilló como solista de dos obras de Beethoven, en el primer concierto 2010 de la Semana Musical de Llao Llao en el hotel Alvear.
Desde al año pasado la Semana Musical, que se ofrece anualmente en el Hotel Llao Llao de Bariloche, desembarcó en el Hotel Alvear de Buenos Aires para realizar, en el elegante Salón Versailles, un ciclo de conciertos con artistas notables, argentinos y extranjeros. Luego de los llevados a cabo en la temporada anterior (un recital de Sergio Tiempo y un concierto de Horacio Lavandera con orquesta dirigida por Pedro Ignacio Calderón, que sirvieron como lanzamiento del ciclo), se organizaron dos programas más para los meses de abril y mayo de este año en adhesión a la conmemoración del Bicentenario. El primero es el que ahora comentamos y el segundo será el 17 de mayo con la actuación una vez más de Horacio Lavandera en su debut como solista y director de orquesta en un programa consagrado a Mozart.
Esta vez actuó la Orquesta Estación Buenos Aires (que se presenta en ocasiones como orquesta de cámara y, ampliada, como sinfónica), bajo las órdenes del violinista Rafael Gíntoli, que así debutó como director en la Argentina, tras haber cumplido con esa labor frente a algunos conjuntos en Italia, fundamentalmente.
La pianista venezolana Vanessa Pérez fue solista de dos de los conciertos de Beethoven: el N° 1, en do mayor, Op. 15 y el N° 2, en Mi bemol mayor, Op. 19. Los dos conciertos traen ecos del modelo mozartiano, casi inevitables para un compositor de la época clásica. Precisamente, el recital se abrió con la obertura de la ópera «Don Giovanni» de Mozart.
La orquesta exhibió un comportamiento correcto, que llegó a su mayor plenitud en los dos movimientos lentos de los conciertos de Beethoven, donde la placidez melódica de ambos tuvo una interpretación matizada y respetuosa de Vanessa Pérez, una de las más consideradas intérpretes de piano en la actualidad. La artista toca y frasea muy bien, volcando sutil emoción en los distintos pasajes. Además, exhibe una curva expresiva que se fue intensificando a lo largo del concierto, y que tuvo su búsqueda personal en el primer movimiento del N° 2, ofrecido en la primera parte y amplia definición de carácter en el primero, la obra que cerró la sesión.
Los músicos de la Orquesta Estación Buenos Aires respondieron a las indicaciones de un Rafael Gíntoli más itálico que germano, logrando un acompañamiento adecuado para la interesante pianista venezolana.


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