21 de agosto 2009 - 00:00

Bueno: talibanes no lograron frustrar comicios afganos

El presidente afgano, Hamid Karzai, se dirige a la prensa y muestra su dedo entintado después de votar.
El presidente afgano, Hamid Karzai, se dirige a la prensa y muestra su dedo entintado después de votar.
Kabul - Los afganos votaron ayer desafiando atentados y amenazas de los talibanes en las elecciones presidenciales y regionales, consideradas un «éxito» por Estados Unidos, la OTAN y Kabul. Sin embargo, se percibió poca afluencia de votantes, lo que relativiza aún más comicios en un país que en muchas zonas está bajo dominio ultraislamista.

Los resultados definitivos de las elecciones serán anunciados el 17 de setiembre, aunque mucho antes ya se conocerán datos parciales. Sin embargo, la abstención, que será divulgada dentro de al menos tres días, es la clave para que estos comicios cuenten con legitimidad en un país en guerra desde hace 30 años y bajo protección de unos 100.000 soldados de las fuerzas internacionales.

La valentía de las personas que acudieron a las urnas (sobre los 17 millones de afganos habilitados) despertó elogios en Europa, Estados Unidos y la ONU.

El presidente Hamid Karzai, que se postula a la reelección con cuestionados aliados, felicitó a su pueblo por haber «osado desafiar los cohetes, las bombas y las intimidaciones para venir a votar». «Es magnífico», agregó.

Repercusiones

Las elecciones parecen haber sido «un éxito pese a los esfuerzos de los talibanes por perturbarlas», comentó el presidente estadounidense, Barack Obama. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, también «felicitó» al país por haber demostrado «su deseo de estabilidad y desarrollo».

De todos modos, el día distó mucho de ser tranquilo: el Gobierno contabilizó 135 ataques rebeldes, que mataron a nueve civiles, otros tantos policías y 8 soldados. Ello, pese a una estricta censura para informar sobre ataques terroristas.

Entre las operaciones de mayor envergadura se destacaron un ataque rebelde a la pequeña ciudad norteña de Baghlan durante el cual habrían muerto 30 insurgentes, según las autoridades locales, y un incendio de tres colegios electorales en el oeste, desatado por talibanes.

En la provincia de Helmand, en el Sur, al menos 20 cohetes cayeron en la capital, Lashkar Gah, incluyendo uno cerca de una cola de votantes que mató a un niño, informó la Policía.

Resistencia

Los talibanes han demostrado una asombrosa capacidad de resistencia a la mayor ofensiva de la historia emprendida en territorio afgano por Estados Unidos.

A tal punto, que, según reconoció el Pentágono, lejos de retroceder, en los últimos meses los ultraislamistas avanzaron posiciones.

Autoridades de mesa de la sureña provincia de Kandahar dijeron que la afluencia a las urnas era alrededor de un 40% menor que la de los comicios presidenciales de 2004, informó CNN.

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, consideró que las elecciones habían sido «un éxito desde el punto de vista de la seguridad». Los 64.000 soldados de la fuerza multinacional de la OTAN en Afganistán estaban a cargo de la seguridad de los comicios, junto con 36.000 estadounidenses y 200.000 policías y soldados afganos. Un soldado estadounidense murió durante el día por un ataque rebelde en el Este.

A media jornada, la Comisión Electoral afirmó que la participación podría alcanzar el 50 por ciento.

Pero la abstención podría ser mucho más alta, según varios diplomáticos occidentales, en particular en el Sur y el Sudeste, bastiones de los talibanes que habían amenazado con ensañarse con los colegios electorales y castigar a aquellos que se atrevieran a votar.

El presidente saliente, elegido en 2004, aunque llegó al poder a finales de 2001 con el apoyo de Washington, podría -según los analistas- verse obligado a disputar una segunda vuelta frente a su ex ministro de Relaciones Exteriores Abdulá Abdulá.

Sobre las elecciones de ayer pesan acusaciones de fraude y de irregularidades que las autoridades electorales prometieron investigar caso por caso.

«Se detectaron fraudes -confirmó el portavoz de la ONU, Aleem Siddique-. Pero nada sugiere que hayan sido sistemáticos. Donde ocurrieron, se tomaron medidas, así que no vulneran la integridad del proceso».

Las dudas sobre la transparencia del proceso están fundamentadas en la ausencia de un censo, el analfabetismo y las dificultades logísticas por la difícil orografía y el grave conflicto contra los talibanes.

«Es demasiado pronto para juzgarlo. Con todas sus limitaciones, el país demostró al mundo que pueden hacerse unas elecciones. Es un buen día para Afganistán», concluyó el vocero.

Agencias AFP, DPA y EFE

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