¿Burbuja o catástrofe?

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Ayer comentábamos sobre la posibilidad de que los precios accionarios pudiesen continuar creciendo independientemente de la realidad económica empresarial o nacional. El problema es que los comportamientos humanos tienen un final y la suba de las acciones es algo "humano". La cuestión es entonces: cuándo se dará la retracción de los precios y qué manera adoptará (sobre todo si la economía no crece a una tasa que justifique las actuales valuaciones). El "cuándo" no lo sabemos (podría ser contingente a una serie de sucesos) y el "cómo" tampoco. Si efectivamente (de existir las "burbujas financieras") entramos en algo parecido a una burbuja racional, los compradores de acciones serían conscientes que en algún momento -no importa cuándo- "la fiesta" se terminará. Lo que confían es que llegado ese instante serán más rápidos que el resto para desarmar sus posiciones y capitalizar las ganancias. Posiblemente algunos lo logren, pero casi por definición la mayoría habrá de perder, especialmente si la merma sigue un modelo "catastrófico". No extraña entonces que las voces hablando de un final no demasiado halagüeño para la actual suba se incrementen día a día: Stanley Druckenmiller advirtiendo que del actual proceso -sin dar fechas- salimos con un desplome parecido al de 2007/2008 o con un proceso de monetización que derive en un período de alta inflación, Marc Faber que espera este año una corrección de más del 20% o algo parecido a lo vivido en 1987 y 2000, la gente del SocGen o Robert Shiller que ven escalofriantes parecidos con lo acontecido en 2007, etc. Mientras tanto ayer el Dow trepó un 0,02 por ciento a 14450.06 puntos, para cerrar marcando un nuevo máximo histórico (en valores nominales).

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