26 de mayo 2017 - 00:00

Cada vez más aislado, Temer debió sacar a los militares de la calle

El despliegue de 1.500 soldados en Brasilia siguió a una jornada de furia en las calles, donde se exigió su renuncia.

EN RETIRADA. Las tropas militares estuvieron apenas unas horas en el Planalto y la Explanada de los Ministerios en Brasilia.
EN RETIRADA. Las tropas militares estuvieron apenas unas horas en el Planalto y la Explanada de los Ministerios en Brasilia.
Brasilia - El presidente de Brasil, Michel Temer, cedió ayer a una catarata de fuertes condenas y retiró a los 1.500 militares que había ordenado desplegar un día antes en Brasilia para contener protestas violentas.

"Queda revocado el decreto del 24 de mayo de 2017 que autoriza el empleo de las Fuerzas Armadas para la garantía de la ley y el orden en el Distrito Federal", señaló el nuevo decreto firmado por el acosado mandatario. El despliegue de las tropas estaba previsto por una semana, hasta el 31 de mayo.

Pero la medida había incrementado la presión sobre Temer, que afronta varios pedidos de "impeachment" y reclamos de renuncia en las calles y en medios políticos que antes le eran afines, debido al escándalo de corrupción que lo involucra.

La militarización de Brasilia repercutió fuerte en la redes sociales. En tanto, el opositor Partido de los Trabajadores (PT), de Luiz Inácio Lula da Silva y de la destituida presidenta Dilma Rousseff, calificó la orden como propia de una dictadura.

También hasta ahora aliados del presidente lo cuestionaron, como el jefe de los senadores de su partido, el PMDB, Renan Calheiros, quien dijo que la decisión "bordeaba la locura".

Y el juez del Supremo Tribunal Federal, Marco Aurélio Mello se declarópreocupado el miércoles a la noche y señaló que "espero que esa noticia no sea verdadera".

El ministro de Defensa, Raul Jungmann, defendió ayer la determinación oficial al señalar que "fue un gran acierto. Lo que estábamos viendo allí era un gran pérdida de control progresiva. Teníamos incendios en edificios (de ministerios), trabajadores acorralados dentro de esos edificios, la situación se estaba saliendo de control, no sé donde iba a parar".

En realidad, la Policía quedó desbordada y su actuación es motivo de investigación, después de que aparecieron filmados efectivos disparando sus pistolas contra la multitud. Un hombre fue herido de una bala en el cuello, y ayer permanecía inconsciente y con respiración asistida.

La violencia se desencadenó en el marco de una manifestación de decenas de miles de personas convocadas por la Central Única de los Trabajadores (CUT), vinculada al PT, que fue convocada para reclamar contra las reformas de libre mercado en curso y para exigir la renuncia de Temer.

El jefe de Estado está involucrado en un grave escándalo tras la difusión de una grabación que le hizo el empresario Joesley Batista, dueño del gigante de las carnes procesadas JBS, en la propia residencia oficial. En las mismas, Temer aparece avalando el pago de coimas a un poderoso político preso a cambio de su silencio y escucha una serie de ilegalidades, como compras de jueces y fiscales, que nunca denunció a la Justicia.

Según analistas, el despliegue del Ejército en la Explanada de los Ministerios de la capital fue tan breve como sintomáticode la grave debilidad del Gobierno.

La jornada, que según las autoridades congregó a 45.000 personas, se saldó con 49 heridos y siete detenidos, así como con daños en ocho ministerios y en la icónica Catedral de Oscar Niemeyer.

Agencias DPA, AFP y EFE,

y Ámbito Financiero

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