28 de febrero 2014 - 00:00

Cae el crédito en Europa aun con tasas bajas

Las tasas de interés históricamente bajas, las inyecciones masivas de liquidez y la compra de bonos soberanos que realizó el Banco Central Europeo (BCE) en los últimos meses no alcanzan a evitar todavía que la economía europea muestre algunas señales de estancamiento, más allá de la mejora que ya se percibe en los indicadores de la periferia.

Los préstamos al sector privado se contrajeron en la zona del euro en enero un 2,2%, frente al mismo mes del pasado año, una décima menos que en diciembre, según los datos del propio BCE que fueron publicados ayer por el sitio español El Economista. Mientras, la masa monetaria en circulación, medida por el agregado M3, creció en enero un 1,2% interanual, dos décimas más que el mes anterior.

Este agregado monetario M3 comprende el efectivo en circulación, depósitos a la vista y a plazo hasta dos años, depósitos disponibles hasta tres meses, cesiones temporales de deuda y fondos de inversión en activos del mercado monetario (FIAMM).

Además, el crédito total a los residentes de la zona del euro se contrajo en enero un 1,7% interanual, en comparación con la contracción del 2% del mes anterior. Los préstamos para la compra de una casa, el componente más importante de los préstamos a los hogares, bajaron en enero hasta el 0,5% interanual, dos décimas menos que en diciembre.

El presidente del BCE, Mario Draghi, ha contemplado la posibilidad de dar nuevos créditos a los bancos a largo plazo con la condición de que los presten a las empresas y a los hogares de la zona del euro.

Otra opción sería la posibilidad de rebajar el interés de los depósitos. Imponer tasas negativas a fin de que los bancos tengan que pagar por el dinero que guardan en el banco central, lo que en teoría debería animar a los bancos a dar más crédito.

En su reunión de enero, el BCE planteó dos escenarios que provocarían su reacción: si se apreciase un deterioro de las perspectivas de inflación o si se percibieran algunas restricciones en los mercados. La última palabra se escuchará el próximo 6 de marzo.