Calderón promete resistir ‘‘ley de odio’’ de Arizona

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México DF - El presidente mexicano, Felipe Calderón, se refirió ayer a la ley aprobada en Arizona, Estados Unidos, que criminaliza la inmigración ilegal como una puerta de entrada al «odio» y a «la intolerancia», y aseguró que su Gobierno no permanecerá «indiferente».

«Los lazos de amistad, de comercio, de turismo y culturales entre México y Arizona se ven seriamente afectados por este tipo de legislación», puso de manifiesto Calderón en una reunión del Consejo Consultivo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior.

La ley, promulgada ayer por la gobernadora republicana de Arizona, Jan Brewer, autoriza a la Policía a detener, no importa si se comete delito o infracción alguna, a cualquier persona en caso de que exista una «duda razonable» sobre su estancia legal en el país. Para los críticos, eso abre la puerta al encarcelamiento de personas por su apariencia.

Luego de reivindicar que los mexicanos «han contribuido al desarrollo y la prosperidad de Arizona», Calderón apuntó que el tema «estará presente» cuando se reúna el mes que viene con su par estadounidense, Barack Obama.

Precisamente el gran aliado de Calderón es el propio Obama, quien el pasado viernes tachó la ley estadual de «irresponsable» e instruyó al Departamento de Justicia a examinar si viola los derechos civiles. «El pueblo estadounidense merece una reforma integral y juiciosa», indicó el mandatario norteamericano, que en su campaña prometió una reforma migratoria.

Contribución

Paradójicamente, la ley de Arizona podría contribuir a que Obama convenza al Congreso de avanzar en una reforma migratoria luego de que en 2006 y 2007 sendas iniciativas quedaran congeladas por falta de acuerdo entre los dos partidos.

En su discurso de ayer Calderón afirmó además que esta ley no sólo afectará a los mexicanos, sino también a los mexicano-estadounidenses, «que también serán objeto de persecución injusta con esta legislación si no se detiene». «Estas circunstancias tan adversas tienen que ser un aliciente para fortalecer y para incrementar la unidad y la organización de los mexicanos en Estados Unidos y particularmente en el estado de Arizona», arengó.

Calderón dijo haber dado instrucciones a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y a los consulados de México en EE.UU., particularmente a los cinco que hay en Arizona, para que «redoblen sus acciones de asistencia y protección consular».

El discurso de Calderón se sumó a las críticas vertidas en los últimos días por el Senado, la Cancillería y la Comisión de Derechos Humanos de México. Además, los gobiernos de Honduras y Guatemala también manifestaron su preocupación.

Según los detractores, con la medida se institucionaliza el delito de la apariencia racial, mientras que la gobernadora Brewer argumenta que es una forma de defenderse de la violencia de los carteles de la droga de México, que causaron más de 22.700 muertos desde diciembre de 2006, y que ya repercute del otro lado de la frontera. Además de esta nueva legislación, los dos senadores republicanos por Arizona demandaron el envío de 3.000 soldados de la Guardia Nacional al límite entre ambos países. Se estima que en Arizona, con 6,5 millones de habitantes, viven unos 460.000 migrantes indocumentados, la mayoría latinoamericanos.

Agencias EFE y AFP

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