La Cámara Nacional Electoral advirtió ayer sobre los altos índices de ausentismo, en pleno acto electoral. A sólo una hora de que cerraran las mesas de votación, la máxima autoridad electoral señaló que sólo había votado el 50 por ciento del padrón nacional (un índice menor que el de las últimas legislativas) y pidió a la ciudadanía que se acercara a los centros de votación lo antes posible para evitar aglomeraciones y conflictos a la hora del cierre de los comicios.
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El frío y la amenaza de la gripe A fueron algunos de los factores que afectaron a un electorado que se encuentra ya en franco declive desde la vuelta a la democracia. Según el tribunal de alzada, la participación ciudadana fue un 5 por ciento menos que los esperable, y el menor índice de participación desde 1983 (ver cuadro).
Este año, el caos organizativo y los empujones a la hora del cierre de mesas no fueron los protagonistas de la elección, como en las presidenciales de 2007. Por el contrario, y a pesar de las numerosísimas denuncias de fraude y robo de boletas (ver aparte), las autoridades electorales de todo el país coincidieron en remarcar que la jornada se desarrolló con tranquilidad.
La misma Cámara Electoral señaló que los comicios se produjeron con total «normalidad» y sin que se presentara ninguna denuncia de impugnación. El problema esta vez fue otro: la falta de electores, persuadidos de quedarse en su casa por el frío, la información sobre altos índices de contagio de la gripe A y el miedo a enfrentarse de nuevo con los problemas de 2007.
Si bien el director nacional electoral, Alejandro Tullio, aseguró ayer que se había registrado «un fuerte interés ciudadano», «como nunca», para los comicios legislativos, los números que comunicaron los diferentes juzgados electoral mostraron un panorama diferente.
En provincias como Jujuy, Formosa, Misiones, Catamarca, Chubut, Córdoba, Corrientes, Buenos Aires y la Capital, se fueron señalando a lo largo del día ciertas demoras para la constitución de las mesas, pero especialmente se observó una baja concurrencia de electores. Para el mediodía, en la mayoría de los distritos se estimaba que había votado entre un 25 y un 30 por ciento del padrón. Los números no crecieron demasiado durante la primera hora de la tarde. Esto provocó el llamado de advertencia de la Cámara Nacional Electoral, que avisó que sólo el 50 por ciento del padrón nacional había votado hasta las 17 y sólo faltaba una hora para el cierre de los comicios. Un índice más bajo en comparación con los porcentajes del las legislativas de 2005. Para ese momento, en la Ciudad de Buenos Aires había votado el 57 por ciento del electorado, y en la provincia de Buenos Aires, el 54 por ciento.
Pese a que hay que tener en cuenta que las elecciones legislativas de medio término siempre presentan índices más bajos de participación que las presidenciales, la tendencia de los últimos años se profundizó aún más esta vez, también debido al cambio de fecha. Unos comicios en pleno invierno (a las 18 ya es de noche) no alienta la participación, en especial, si se anuncia durante toda la semana anterior que el pico máximo del brote de gripe porcina será en esos días. El alcohol en gel, los guantes y barbijos (escasos en muchos lugares, a pesar de las advertencias, según denunciaron los fiscales) poco ayudaron a la hora de contener el miedo generalizado.
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