15 de diciembre 2014 - 18:00

Cambian forma y fondo del mapa de provincias

Particular escenario en 2015 a partir de la renovación de la mayoría de las gobernaciones, intendencias y legislaturas. La pelea por la presidencia domina el fondo de la escena. Año de promesas y desafíos para los mandatarios.

Scioli, Urribarri, De la Sota y Gioja: tres precandidatos a presidente y una pieza clave del peronismo nacional, frente a su último año de gestión.
Scioli, Urribarri, De la Sota y Gioja: tres precandidatos a presidente y una pieza clave del peronismo nacional, frente a su último año de gestión.
En 2015 las provincias enfrentarán, una vez más, una renovación total de cargos. A excepción de Corrientes y Santiago del Estero, con distorsión de calendario electoral, en el resto de los distritos habrá cambios de forma y de fondo que, en rigor, se materializarán a partir del 10 de diciembre.

Esa alternancia obligada deja fuera de carrera por la reelección -al menos por ahora- a históricos gobernadores, como el sanjuanino José Luis Gioja, el neuquino Jorge Sapag, el tucumano José Alperovich, el riojano Luis Beder Herrera (legisladores del FpV intentan por estas horas un rebuscado mecanismo para habilitarle un nuevo mandato), y hasta el bonaerense Daniel Scioli, que llega al nuevo año lanzado íntegramente a la pelea por la presidencia.

La posibilidad de pelear por otro mandato sólo la tendrán los actuales gobernadores de Chubut, Salta, Río Negro, San Luis, Córdoba y Chaco; también los de Santa Cruz, Catamarca y Formosa, donde impera todavía el polémico sistema de la reelección indefinida.

La renovación total de cargos se dará también en intendencias, legislaturas, concejos deliberantes y consejos escolares, y en simultáneo con el recambio en la presidencia, parte de la Cámara de Diputados y del Senado de la Nación.

El año que se termina actuó como una verdadera bisagra en términos políticos y económicos, empujados -y signados- por los resultados de las legislativas de octubre de 2013, que actuaron como un termómetro que alcanzó a todo el arco político.

El fin de época que significa 2015 hará que el año entrante se convierta en una antesala que definirá, en mayor o menor medida, el futuro mapa político en el que se dividirá el país:

• En ese espacio que se abre desde ahora y hasta octubre inician los gobernadores una carrera contra reloj con un doble desafío. Por un lado, asegurar la estabilidad social en un escenario convulsionado por el impacto de la inflación en los salarios, la caída de los ingresos y la retracción en la actividad económica que se siente -y con fuerza- en las economías regionales. Y, por el otro, galvanizar la malla política que le dará sustento al sueño de la reelección o al de la renovación, en la mayoría de los casos.

• Ese fin de ciclo en distritos gobernados por el Frente para la Victoria enfrenta la amenaza concreta de arrebato en provincias como Tucumán, Mendoza, Chaco, Jujuy y La Rioja, donde la ocasional amalgama de la Unión Cívica Radical con el Frente Renovador de Sergio Massa intentará quebrar la dominación territorial del oficialismo.

• La otra pelea se dará puertas adentro del peronismo, en provincias como Salta, Córdoba, San Luis o Formosa, producto de la fragmentación entre el PJ disidente y kirchnerismo. Uno de los casos más representativos es, quizá, Salta, donde el exgobernador Juan Carlos Romero se alió con el ex PRO Alfredo Olmedo en una fórmula por la gobernación que buscará destronar a Juan Manuel Urtubey, una de las marcas jóvenes inscriptas también en la carrera presidencial.

• También Córdoba reeditará la pelea entre peronismo no kirchnerista y Frente para la Victoria. Con José Manuel de la Sota lanzado a conquistar la Casa Rosada, el heredero natural es Juan Schiaretti, exgobernador provincial, que deberá enfrentar en la interna del PJ a Eduardo Acastello, intendente de Villa María que llega con el respaldo de Balcarce 50.

• Asoma atractiva, además, la batalla que se dará en Río Negro, sacudido por la muerte en 2011 del gobernador del PJ Carlos Soria, quien fue sucedido por Alberto Weretilneck, un frentegrandista que se mudó este año a las filas del Frente Renovador de Massa en busca de respaldo para la feroz pelea que deberá dar ante el senador nacional Miguel Pichetto, el principal hombre de confianza del kirchnerismo en la Cámara alta, con fuerte arrastre de votos.

• Chubut enciende luces de advertencia para el actual gobernador Martín Buzzi, quien está decidido a pelear por un nuevo mandato. Pero el avance del exgobernador Mario das Neves amenaza con complicarle la trinchera al oficialismo, que es gobierno en esta provincia desde que el radicalismo de Carlos Lizurume arriesgó, en 2003, el liderazgo del histórico partido en la región patagónica.

• Los tres gobernadores que acarician el sueño presidencial, Scioli, el entrerriano Sergio Urribarri y el cordobés De la Sota, apuraron este año el desafío de dar un vuelco cualitativo en sus respectivas gestiones que les signifique la carta para exhibir cuando llegue el momento de las definiciones por fuera o por dentro del PJ. El bonaerense decidió jugar a todo o nada en la pelea contra la inseguridad en la provincia, la espada de Damocles de su Gobierno y el de sus antecesores. Con resultados todavía poco visibles en 2014, Scioli confía en que la entrada en acción, en febrero, de la nueva fuerza de Policía Local reduzca -sumada a cambios en el orden de la política judicial, como los juicios por jurados populares- notablemente el impacto de la crisis por delitos.

Urribarri, gobernador de una provincia menos populosa aunque determinante en alguna medida en el plano industrial, apuesta su campaña a quitar presión impositiva sobre los sectores afectados como base de proyección a escala nacional.

Para el cordobés la clave es diferenciar su gestión de la del resto de sus contrincantes, en un esquema que busca solidificar a partir de la premisa de no ceder a las condiciones de un Gobierno central, tanto en materia de fondos como de acompañamiento federal. Destaca, como logro, la capacidad de Córdoba de haber seguido adelante con un ambicioso plan de obra pública pese a la escasez de recursos de origen nacional y al sostenimiento de la pelea ante la Corte Suprema de Justicia por deudas que la Casa Rosada mantiene con la provincia, entre otras asignaciones.

En síntesis, será 2015 un año clave para fortalecer lo logrado, revertir lo errado y completar lo prometido. Un año de transición gravitante que puede determinar que tanto lo mejor como lo peor está siempre por venir.

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