13 de julio 2011 - 00:00

Cameron le baja el pulgar al intento del imperio Murdoch de controlar TV paga

El jefe de la oposición, el laborista Ed Miliband (arriba, segundo a la derecha), recibió a familiares de la niña asesinada Milly Dowler. En una imagen de archivo (abajo), el exprimer ministro laborista, Gordon Brown, su esposa Sarah y sus hijos John y James dejan Downing Street el día que el exgobernante anunció su renuncia al cargo en 2010.
El jefe de la oposición, el laborista Ed Miliband (arriba, segundo a la derecha), recibió a familiares de la niña asesinada Milly Dowler. En una imagen de archivo (abajo), el exprimer ministro laborista, Gordon Brown, su esposa Sarah y sus hijos John y James dejan Downing Street el día que el exgobernante anunció su renuncia al cargo en 2010.
Londres - El Gobierno y las bancadas parlamentarias de los tres principales partidos políticos del Reino Unido decidieron ayer frustrar el intento del megaempresario de medios de comunicación Rupert Murdoch de quedarse con el control total del sistema de TV satelital BSkyb, por el que estaba dispuesto a pagar 14.000 millones de dólares. Este duro golpe a Murdoch es una derivación directa del escándalo de las pinchaduras telefónicas por parte de periódicos de su propiedad, un caso que logró erosionar la alianza entre el primer ministro conservador, David Cameron, y el grupo mediático.

Un vocero de Cameron dijo que el oficialismo votará hoy en el Parlamento a favor de una moción presentada por la oposición laborista para que Murdoch y su multimedios News Corp. retiren su oferta de comprar el 61% del paquete accionario de Bskyb que aún no controlan. En rigor, al Gobierno conservador le quedaba poco margen para actuar en sentido contrario, dado que sus socios liberaldemócratas coinciden en las críticas que ven tendencias monopólicas en News Corp., al menos toleradas hasta ahora por el primer ministro.

La sintonía entre Cameron con Murdoch y sus principales gerentes había llegado al punto de que el premier enroló como su vocero a un exdirector de News of the World, el dominical más implicado en el caso. Antes del estallido del escándalo, Cameron había dado su aval a la operación de compra de BSkyB.

El líder de la oposición laborista, Ed Miliband, dijo el lunes, al presentar su moción, que la propuesta es la forma más simple de garantizar que la compra de la cadena British Sky Broadcasting por News Corp. se demore el tiempo necesario para que la Justicia complete sus investigaciones contra los diarios de Murdoch.

Los liberaldemócratas, socios minoritarios de la coalición gubernamental, ya habían anunciado anteriormente su respaldo al texto, a la vez que sus ministros en el gabinete se habían enemistado hace meses con sus pares conservadores por este tema. Aunque éste no es vinculante, el voto favorable de los tres partidos tendrá un fuerte impacto político. «Esta Cámara cree que es de interés público que Rupert Murdoch y News Corporation abandonen su oferta por BSKyB», dice la resolución.

El giro del Gobierno «tory», que había dado su aprobación preliminar al negocio, llegó horas después de que el ex primer ministro Gordon Brown acusara a diarios de Murdoch de haber contratado a «delincuentes» para robar información confidencial sobre su familia y sus finanzas.

Brown dijo que «lloró» cuando se enteró de que el tabloide The Sun (la versión diaria del desaparecido News of the World y como éste, el periódico más vendido del país) había investigado detalles médicos de su hijo menor.

Brown relató a la BBC que en 2006 recibió una llamada de Rebekah Brooks, que entonces era editora de The Sun, quien le dijo que se iba publicar que su hijo sufría de fibrosis quística. Él y su esposa Sarah lloraron por la intrusión en su vida familiar. «Sencillamente no lo puedo entender. Si yo, con toda la protección y toda la seguridad, soy tan vulnerable a esas prácticas sin escrúpulos e ilegales, ¿qué será del ciudadano común y corriente?».

Pero el escándalo se agravó el lunes al revelarse que The Sunday Times, el dominical del prestigioso The Times, también lo había espiado, vínculo que el expremier asoció a «lo que yo llamaría elementos del hampa».

La BBC informó que The Sunday Times al parecer había accedido a documentos legales de Brown y a sus cuentas, usando los denominados «blaggers», gente que simula ser otra persona en un intento de obtener información oficial.

«Existía una cultura, tanto en The Sunday Times como en otros diarios de News International, de realmente explotar a personas», dijo Brown a la BBC. «No estoy hablando tanto de mí, aquí y ahora, estoy hablando de gente que está en lo más bajo», agregó el expremier laborista, el predecesor de Cameron.

El actual primer ministro conservador, por su parte, buscó despegarse del caso y dijo ayer que el caso de Brown «se ve como un ejemplo más de una pasmosa invasión de la privacidad y de hackeo de datos personales», y reiteró estar determinado a impulsar hasta las últimas consecuencias las investigaciones en curso sobre las denuncias.

Mientras, en un nuevo giro llamativo, el director adjunto de la Policía, John Yates, quien en 2009 había rechazado acusaciones de escuchas telefónicas más extensas, dijo ahora que creía que él mismo había sido víctima de escuchas.

Sin embargo, negó la acusación de que el miedo a una extorsión haya influido en su decisión de impedir la reanudación de las investigaciones. Éstas se reabrieron finalmente en enero de este año después de más acusaciones de medios rivales por las prácticas de News International.

«Estoy un 99% seguro de que mi teléfono fue pinchado en el período 2005-06», dijo Yates a los legisladores.

Entretanto, Yates fue más allá y acusó al grupo Murdoch de haber obstruido las investigaciones.

Agencias Reuters, DPA, EFE, AFP y ANSA,

y Ámbito Financiero

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