22 de mayo 2015 - 00:00

Cameron, más duro: confiscará los salarios de inmigrantes ilegales

 Londres - El primer ministro David Cameron anunció ayer un plan contra la inmigración que incluye "normas más restrictivas", como la incautación de los pagos en negro a los inmigrantes, con la finalidad de reducir el flujo ilegal de trabajadores.

Cameron dijo que tiene la intención de presentar la próxima semana en el Parlamento una nueva ley de inmigración y que presidirá un grupo de trabajo del Gobierno para lograr un enfoque "más duro, más justo y más rápido" del problema. "Con esta ley de inmigración y ampliando nuestras acciones, vamos a acabar con las casas llenas de trabajadores ilegales, vamos a impedir que los inmigrantes ilegales paralicen su deportación y vamos a formar a los británicos para que puedan realizar los trabajos que el Reino Unido necesita", afirmó Cameron.

Entre las medidas previstas, Cameron mencionó expulsiones más fáciles, indocumentados controlados con brazaletes electrónicos, la prohibición para las empresas y las agencias de empleo de contratar en el extranjero, sin haber publicado el anuncio de trabajo previamente en Reino Unido, y la creación de una Inmigration Taksforce, guiada por él mismo, que hará de supervisor en la aplicación de la nueva ley.

Según la Oficina Nacional de Estadísticas, la inmigración neta estimada aumentó de 290.000 personas en 2013 a 318.00 personas en 2014, a pasos del récord que se registró en 2005, unos 320.000.

Las nuevas cifras aumentan la presión sobre Cameron, quien había prometido durante la reciente campaña electoral que reduciría la llegada de extranjeros a un nivel inferior a 100.000. "Las cifras publicadas demuestran que aún tenemos que recorrer mucho camino para lograr nuestro objetivo", comentó el premier británico.

En ese sentido, el líder tory prometió renegociar las condiciones de la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea y convocar después un referendo a más tardar para 2017. La libre circulación dentro de la Unión Europea puede tener como consecuencia, según Cameron, que "los sistemas nacionales de bienestar se conviertan en un incentivo adicional no intencional para grandes movimientos migratorios". "Cambios en el sistema de bienestar para reducir la inmigración en la UE serán una exigencia absoluta en la renegociación" de la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea, recalcó Cameron.

El primer ministro señaló que el establecimiento de controles más estrictos de la inmigración responde a la preocupación de la opinión pública por el hecho de que "si la inmigración es incontrolada, hay una presión incontrolada sobre los servicios públicos".

En su intervención, también subrayó, no obstante, que "Reino Unido sigue siendo de sociedad interracial y que permanece abierta a los talentos procedentes de todo el mundo y, sobre todo, si puede haber también un crecimiento económico".

Agencias AFP, ANSA y Reuters

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