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Cameron: “Se vienen tiempos dolorosos”
El primer ministro británico, David Cameron, en la puerta de la residencia oficial de Downing Street, donde recibió a otros miembros de su Gobierno para analizar el futuro ajuste.
Si no se interviene ahora, insistió, en cinco años los intereses sobre la deuda podrían ascender a 70.000 millones de libras (85.000 millones de euros), más de lo que se invierte actualmente en escuelas, transporte y en atajar el cambio climático. Consultado por los periodistas, el jefe del Gobierno de coalición, que estuvo acompañado por el responsable del Tesoro, el liberaldemócrata Danny Alexander, admitió que seguramente habrá que bajar salarios, pensiones y subsidios sociales. Sin embargo, Cameron, que no precisó cifras, se comprometió a efectuar esos recortes -destinados a reducir un déficit que se eleva a 156.000 millones de libras (177.840 millones de euros)- de manera que no perjudiquen «a aquellos a los que debemos ayudar más» ni de forma que «dividan al país».
Críticas sindicales
Pese a su esfuerzo para convencer de su intención de hacer los recortes de forma justa, los sindicatos criticaron la falta de medidas para el sector financiero, al que responsabilizan del mal estado de la economía británica. «No hubo nada en su discurso que haya dicho a los ricos, al sector bancario y financiero o a los especuladores de la City que su privilegiado modo de vida va a cambiar», denunció el secretario general de Unison (sindicato del sector público), David Prentis. Su colega del sindicato de servicios comerciales y públicos, Hugh Lanning, acusó a Cameron de «intentar pintar al sector público como el problema. Pero la deuda no fue causada por el sector público, sino por los bancos y la crisis financiera, y querríamos ver que ellos también soportan un poco del dolor, no sólo nosotros».
Agencia EFE

