21 de julio 2014 - 00:00

Campagnoli: puja por un jurado anima nuevo jury

José María Campagnoli
José María Campagnoli
La integración del jurado y la sustancia de la acusación serán los frentes que marcarán el inicio del nuevo jury al que será sometido el fiscal José María Campagnoli que el pasado jueves fue restituido en su cargo. El nuevo proceso comenzará en agosto pero durante el fin de semana, en el entorno de la procuradora Alejandra Gils Carbó, se conocieron posibles líneas de estrategia para cuando arranque el jury.

Es casi seguro que la presencia del representante de la Defensoría General, Leonardo Miño, será objetada por los fiscales de la acusación. Desde la Defensoría habían avalado la designación de titular para el jury de Nicolás Toselli. El jurado Miño había sido recusado por su pertenencia al gremio de jueces. En realidad, Miño prácticamente nunca asiste a las reuniones del consejo directivo de esa entidad y el comunicado de respaldo a Campagnoli que desde allí se propició no fue acompañado por el defensor sino que sólo llevaba la firma del juez de la Casación Penal federal Luis María Cabral.

Miño
llegó a la Asociación de Magistrados en la lista de la camarista Gabriela Vázquez, integrante de la corriente Justicia Legítima y que apuntó a llegar, a fin de año, al Consejo de la Magistratura. La determinación de Miño del pasado jueves exhibió una extraordinario sintonía con el discurso que Vázquez enarbola en los últimos días para lograr adhesiones entre sus pares que deben votarla para el Consejo. Les dice que ella no representa a Justicia Legítima y les explica que en las elecciones de la UBA nunca hizo campaña a favor del kirchnerismo y contra la actual decana, Mónica Pinto. Para cuando el nuevo jury termine, la experiencia electoral de Vázquez ya habrá terminado.

La apuesta en la calle Guido es que el nuevo juicio incluya otros elementos acusatorios contra el fiscal, incluso en casos en los cuales se le pueda apuntar por una presunta falta de acción. Suele ser más fácil esgrimir argumentos contra un fiscal que no investiga que contra uno que sí dado que ésa es la principal función que le confiere el reglamento.

A nivel político se ha instalado otras sensibilidades: los sectores del oficialismo más comprometidos con esta trama han asimilado que si bien será difícil remover al fiscal, éste siempre podría ser sancionado lo cual es más accesible e implica menores costos.

Durante la situación de stand by del fiscal, las variables de sus expedientes más decisivos cambiaron. Para Campagnoli, el financista Federico Elaskar era víctima de una presunta extorsión para vender su empresa a un precio irrisorio. Ahora Elaskar está procesado por supuestas maniobras de lavado de dinero. Hace días debería haber apelado el procesamiento ante la Cámara Federal, pero a último minuto optó por desistir. Obvio: conoció a tiempo, gracias a los oficios del abogado Juan Manuel Ubeira, que en la Sala II esperaban ciertas directivas para el juez Sebastián Casanello sobre la instrucción y las cuestiones a requisar que es preferible dilatar.

Campagnoli siempre vio a Elaskar como un víctima y a la vez un testigo clave. No tuvo las mismas consideraciones para con Leonardo Fariña que hoy vive la atípica situación de estar preso por una causa de presunta evasión impositiva, algo poco común en estas latitudes. Al fiscal lo sorprendió el procesamiento que firmó el juez de La Plata Juan Manuel Blanco quien entendió que Fariña habría introducido en el mercado irregular fondos que le eran propios y nunca de terceros. Un camino a la inversa del que transita la Justicia federal donde la investigación apunta ahora al origen de los fondos.

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