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“Campo quiere diálogo, pero sin favoritismos”
En esta instancia es sumamente necesario el apoyo del Gobierno, ya que cuando los productores tengan que recomponer sus rodeos o encarar una nueva siembra deberán contar con acceso al crédito y fundamentalmente disponer de reglas claras y estables que permitan creer en la recuperación y en el éxito del sacrificio a realizar para superar esta etapa.
Es por esto imperativo hablar de diálogo, de la concurrencia de intereses entre gobernantes y gobernados en busca del bien común, que no es otro que el de la República.
Cuando se alzan voces acusando a la dirigencia rural por la falta de éxito en esta búsqueda, hay que recordar que el diálogo es una tarea de por lo menos dos partes y que desde la Comisión de Enlace hemos solicitado tantas reuniones como tantas sin respuesta hemos tenido, siendo en el mejor de los casos derivados a funcionarios de menor jerarquía que aquel a quien nos dirigíamos.
El último intento fue el 21 de enero, unos pocos días antes de la firma del decreto de emergencia agropecuaria 33/09. Ante la cada vez más grave y angustiante sequía, la Comisión de Enlace le remitió una carta a la Presidente de la Nación donde solicitaba una urgente reunión y exponía la necesidad de considerar una serie de puntos encabezados por la declaración de emergencia o desastre cuando correspondiera.
¿Qué hubiese aportado el diálogo que siempre pedimos y siempre nos negaron? Primero, que se aplicara la Ley de Emergencia 22.913, que por cierto tiene más alcance que el Decreto 33/09. Considera el desastre cuando se supera el 80% de afectación, abarca todos los impuestos y sin intereses, etc. También establece en su artículo 5 inciso «h», que pueden ser incluidas todas las actividades que se consideren afectadas y las enumera taxativamente: comercio, industria y civiles. Aplicando esta ley, los hoteleros o restoranes que tanto preocupan a nuestra Presidente podrían haber estado incluidos, lo cual no ocurre con el Decreto 33/09.
En segundo lugar, en la carta de la Comisión de Enlace a la Presidente se enumera una serie de acciones necesarias para poder generar el clima indispensable para encarar la reconstrucción de las actividades agrícolas-ganaderas. Entre ellas varias no tienen costos fiscales, como las derogaciones de las resoluciones ONCCA 42 y 543.
Los productores pueden asegurar que cuando decidimos acciones de protesta, previamente hemos agotado todas las posibilidades de diálogo.


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