26 de febrero 2009 - 01:34

Campo relanzó protestas contra los Kirchner junto a oposición

Felipe Solá y Francisco de Narváez, juntos en la audiencia. Hugo Biolcati, Adrián Pérez, Mario Llambías, Rubén Giustiniani, Eduardo Buzzi, Gerardo Morales y Carlos Garetto ocuparon la cabecera en el Senado. Los autoconvocados exigieron no esperar los plazos fijados por el Gobierno.
Felipe Solá y Francisco de Narváez, juntos en la audiencia. Hugo Biolcati, Adrián Pérez, Mario Llambías, Rubén Giustiniani, Eduardo Buzzi, Gerardo Morales y Carlos Garetto ocuparon la cabecera en el Senado. Los autoconvocados exigieron no esperar los plazos fijados por el Gobierno.
La Mesa de Enlace y los productores autoconvocados renovaron ayer en el Senado la alianza que cerraron con la oposición el año pasado en medio de la pelea con el Gobierno por la Resolución 125. A pesar de las negociaciones que comenzaron esta semana con Débora Giorgi y Florencio Randazzo, los dirigentes del agro junto a toda la oposición reclamaron soluciones para el campo y que el Congreso participe de las discusiones.
Fue durante la audiencia pública que convocó la UCR, el socialismo, la Coalición Cívica, con participación también del peronismo disidente de la provincia de Buenos Aires, y que había sido suspendida hace una semana para permitir el inicio de las conversaciones entre el campo y el Gobierno.
Como el año pasado, el encuentro se hizo en el Salón Azul del Senado ante unas 400 personas. Junto a Hugo Biolcati, de la Sociedad Rural; Eduardo Buzzi, de Federación Agraria; Carlos Garetto, de Coninagro; y Mario Llambías, de CRA, se ubicaron productores autoconvocados y todas las cabezas de la oposición.
En realidad, la sensación general fue que el campo, en medio de la negociación con el Gobierno, no quiso desairar a los senadores que el año pasado le dieron esa tribuna en medio del conflicto que terminó torciendo la voluntad de algunos oficialistas, lo que posibilitó que la Resolución 125 no fuera ratificada.
Cambio de actitudes
Pero aunque el escenario fue el mismo, algunas actitudes cambiaron. Por ejemplo, esta vez hubo negociaciones por los lugares que ocupó cada uno de los dirigentes del agro en la mesa principal. Finalmente, se sentaron intercalados entre Adrián Pérez, el socialista Rubén Giustiniani, el radical Gerardo Morales, María Eugenia Estensoro, por la Coalición Cívica y en la punta, Felipe Solá junto a Francisco de Narváez.
El resultado final del encuentro fue una unidad de discurso para reclamar al Gobierno que la oposición participe también de las negociaciones, aunque no pareció que el campo estuviera dispuesto a poner en peligro el diálogo con la Casa Rosada por ese punto, y la voluntad de llevar al recinto del Senado los proyectos que presentó la oposición para eliminar retenciones a la soja por 180 días y liberar los mercados de leche y carnes.
De todas formas, si por los discursos fuera, no pareció que las entidades estuvieran esperanzadas en llegar a un acuerdo completo con el Gobierno. Las deliberaciones comenzaron con el radical jujeño Morales: «Uno de los problemas más graves que tiene el país es la falta de credibilidad del Gobierno, el diálogo debe garantizarse con la participación de todos los actores en el Congreso de la Nación. La emergencia es la cuestión prioritaria a resolver por el Gobierno, y este objetivo nos une a todos más allá de cómo pensemos», dijo.
Pérez denunció «la política de hostigamiento por parte del Gobierno al campo», y aclaró que la crisis del sector «no se resuelve si no se tocan el problema de las retenciones y si no hay políticas agropecuarias».
El primer ruralista en hablar fue Buzzi, que se lanzó contra el Gobierno y su «mecanismo de confrontación, de miedo, de la chequera y de imponer fracturas».
Buzzi, además, alertó: «Hay que estar atento a ver si por parte del Gobierno hay voluntad política de resolver los problemas o si se trata de otra maniobra de dilación».
Mario Llambías, de CRA, se quejó de que la producción cerealera sufrió la pérdida de 30 millones de toneladas de granos, y sostuvo que la cuestión del campo se debe a «la falta de inteligencia para resolver los problemas».
Biolcati respondió algunas de las acusaciones que Cristina de Kirchner lanzó ayer contra el sector: «No discutimos por la renta, como dice la Presidenta, estamos peleando por la supervivencia, por eso suceden los desbordes, como en el banco de Entre Ríos».
Solá llegó a hacer una autocrítica por haber creado, cuando fue secretario de Agricultura, la ONCCA: «Ahora me quiero cortar las manos. Yo lo hice para cobrar el IVA a los frigoríficos, y ahora es un lugar de extorsión, que roba a los productores y no los dejan exportar», dijo. Minutos después, el organismo emitió un largo comunicado desmientiéndolo.

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