Candidatos porteños esperan sufragios de arrepentidos para balotaje del domingo

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Terminó una campaña electoral poco conmovedora para los vecinos de la Capital Federal y comienza esta mañana la veda política hacia el balotaje, tras el cierre con múltiples actos que desarrollaron ayer los rivales (ver nota aparte).

Mauricio Macri y Daniel Filmus se enfrentarán por cuarta vez en las urnas -ya lo hicieron en 2007-, que hasta ahora viene ganando el jefe de Gobierno. En el último día de campaña, los rivales apostaron a la posibilidad de un arrepentimiento electoral: Macri pidió la adhesión de quienes no lo votaron en primera ronda y Filmus de los que no votaron. El balotaje, un bis de la disputa de 2007, cobra otro sentido que el de entonces.

El kirchnerista llega a las urnas con un desgaste tras la derrota de primera ronda, que le impuso tener que aclarar durante la primera, de las tres semanas que duró la campaña, que no optaría por renunciar a la instancia, a pesar de la diferencia de casi 20 puntos que le sacó su rival. Carga, también, con que esa derrota se traslada a una grilla de resultados adversos para el Gobierno nacional, que lleva minuciosamente la oposición como el ánimo de que se transfieran esos resultados a la compulsa nacional.

En 2007, la fórmula Macri-Gabriela Michetti obtuvo el 45,62%; y la de Filmus-Heller, el 23,77%, lo que se transformó en la segunda vuelta en el 60,96% de los votos para los ganadores y el 39,04% para los perdedores. El kirchnerismo busca acercarse ahora a ese mismo porcentaje.

Para Macri, repetir el cargo, después de desistir de dar la pelea por la presidencia de la Nación, es casi vital para su carrera política y la subsistencia de la tropa PRO. La decisión, que dejó al macrismo sin boleta presidencial para las elecciones primarias de agosto, también relegó el protagonismo de la diputada Gabriela Michetti, por ahora, como heredera del sillón.

Pero el jefe porteño contó el domingo pasado con el aliciente del buen resultado que obtuvo el cómico Miguel del Sel en Santa Fe, un invento puro de Macri. Con ese triunfo y el de la Capital, que debe coronar el domingo en el balotaje, es suficiente para que Macri se encamine a otra aventura hacia las elecciones nacionales, pero de 2015. Así lo hizo saber tras la votación provincial de la semana pasada en un escenario de algarabía.

Sin embargo, ayer en los actos de cierre de campaña del PRO, el Midachi estuvo ausente, una vez que los ingenieros de la estrategia de Macri no aseguraron que su presencia sumara adhesiones entre el particular electorado porteño.

En la segunda campaña, Filmus y Carlos Tomada apostaron a convencer a quienes votaron en blanco la primera vez y a sumar concurrencia en el cuarto oscuro. Macri mantuvo una exposición moderada, aplicando la misma receta de la primera vuelta, con el plus de agrupaciones opositoras que llaman a votar en blanco (sufragio que, al no computarse, favorece al ganador) y las adhesiones de Elisa Carrió y de Ricardo López Murphy.

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