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"Canje fue bueno, pero no como para salir a celebrar"
• Lo dice Sebastián Edwards, ex Banco Mundial.
• «El Proceso de rehabilitación de la Argentina llevará tiempo»
«El FMI no es más la institución superconservadora de una década atrás. Visualizo una relación fructífera con la Argentina», señala el economista chileno Sebastián Edwards.
En diálogo con este diario, este profesor de Economía Internacional de la Universidad de California (que además integró el núcleo de asesores del gobernador de ese estado, Arnold Schwarzenegger) cree que por la crisis europea este año el euro volverá a debilitarse. «Es posible que se ubique entre 1,16 y 1,17», señaló.
Periodista: ¿Cómo evalúa los planes de ajuste que se están llevando adelante en Europa?
Sebastián Edwards: La situación económica en Europa es seria. Los encargados de política enfrentan un dilema importante: si mantener el estímulo fiscal o si corregir los desequilibrios presupuestarios del sector público. A la luz de la crisis griega, y del derrumbe de la confianza en las deudas soberanas de los llamados países PIGS, decidieron enfrentar vigorosamente el problema de endeudamiento. Los ajustes anunciados en Alemania, el Reino Unido y España son draconianos y, de implementarse, reducirán la deuda en forma importante. Pero, al mismo tiempo, generan una caída de la demanda agregada y retrasarán la recuperación global.
P.: Entonces, ¿hasta cuándo deberíamos esperar que continúe la crisis?
S.E.: La inestabilidad se mantendrá durante los próximos meses, especialmente debido a la incertidumbre generada por los países del sur de Europa: Grecia, Portugal y España. El problema es que, mientras el ajuste fiscal se justifica en estos países, en otros y específicamente en Alemania, es prematuro y contraproducente.
Evolución
P.: ¿Cómo espera que evolucione el euro en este contexto?
S.E.: Es muy probable que de aquí a fin de año el euro vuelva a debilitarse. No me sorprendería si cae por debajo de su nivel inicial de 1999. Es posible que se ubique en 1,16 y 1,17.
P.: ¿Habrá un mayor impacto en Latinoamérica del que se observó hasta ahora?
S.E.: Una recuperación global más lenta impactará a todos los países. La demanda por las exportaciones latinoamericanas, incluyendo las argentinas, será más baja, y ello no es bueno. Retrasará el crecimiento y la creación de empleo. Adicionalmente, el menor apetito por riesgo por parte de los inversores también afectará las opciones de financiamiento en América Latina.
P.: ¿Cómo evaluó el canje de deuda argentina?
S.E.: Me parece que, sin ser espectacular, el nivel de aceptación del orden del 67% fue bueno. Mejor, de hecho, de lo que esperaba. A pesar de eso, no es lo suficientemente alto como para salir a la calle a celebrar. Además, no creo que vayamos a ver un regreso inmediato de la Argentina a los mercados globales. El proceso de «rehabilitación», por llamarlo de alguna manera, tomará un tiempo.
P.: Sin revisión del FMI, ¿podría acordarse con el Club de París?
S.E.: Es difícil, pero posible. Igualmente, hay que recordar que el FMI ha cambiado mucho. El Fondo actual no es la institución superconservadora de una década atrás. Es más abierto, flexible y transparente. Yo sí visualizo una relación fructífera entre este nuevo FMI y la Argentina. Y de esta relación puede surgir un principio de acuerdo para avanzar en el Club de París.
P.: ¿Cómo evalúa la reforma financiera en EE.UU.? ¿Cuál será el impacto en el mundo y en la Argentina?
S.E.: Es una reforma necesaria. La ausencia de regulaciones inteligentes y de una supervisión dinámica fueron, claramente, una de las principales causas de la crisis financiera de 2007-2008. De hecho, uno incluso podría argumentar que la reforma no llega lo suficientemente lejos. Hay áreas de negocios que quedan sin regular. Más aún, los detalles de las nuevas regulaciones no se sabrán por bastante tiempo.
Retroceso
P.: ¿Cómo se ven en el exterior las trabas que existen en la Argentina para exportar e importar?
S.E.: Se ven con preocupación y como un retroceso. Son medidas contraproducentes que aíslan a la Argentina del mundo moderno. El problema es que las autoridades argentinas tienden a ver a la globalización como una amenaza. Ésa es una apreciación errada; la verdad es que estar inserto en el comercio internacional es una gran oportunidad.
P.: ¿Cuál es el mayor problema que hoy ve en la economía argentina?
S.E.: Desde hace un tiempo enfrenta dos problemas básicos. El primero es que los inversores -tanto internacionales como domésticos- tienen dudas sobre el nivel de cumplimiento de los contratos. Esto se ve amplificado por un discurso populista de parte de las principales autoridades. En segundo término, las medidas proteccionistas le quitan dinamismo a la economía. Pero también hay aspectos positivos, incluyendo el gran potencial de los argentinos y argentinas. El gran desafío, entonces, es transformarlo en una fuerza imparable que lleve al país a la prosperidad. Ello requerirá una modernización institucional y de políticas que incentiven la competencia y la productividad.
Entrevista de Florencia Lendoiro

