26 de noviembre 2018 - 00:00

Caos en la frontera entre México y EE.UU. por un asalto masivo de indocumentados

Crece la tensión en Tijuana, donde 5.000 migrantes centroamericanos están hacinados en un albergue. El presidente electo, Manuel López Obrador, negocia con Donald Trump un plan para incentivar la economía de la región.

CORRIDAS. Los migrantes que lograron cruzar brevemente la valla afirman que las condiciones de los refugios son inhumanas.
CORRIDAS. Los migrantes que lograron cruzar brevemente la valla afirman que las condiciones de los refugios son inhumanas.
Tijuana - Unos 500 migrantes centroamericanos se lanzaron ayer sobre la valla fronteriza que divide a México de Estados Unidos en Tijuana, pero desistieron de cruzar al ser alcanzados por gases lacrimógenos desde el norte, al tiempo que los estadounidenses cerraron la frontera.

Los centenares de indocumentados que intentaron asaltar el muro participaban en una manifestación en repudio al hacinamiento en el albergue que refugia a 5.000 centroamericanos.

"Estamos dispuestos a dejar aquí la vida con tal de pasar", dijo Mario López, un hondureño que empujaba a su hija de tres años a través de un agujero del muro fronterizo a ras de terreno durante la intentona. La niña, que había perdido sus sandalias en la estampida, se arrastró en la tierra queriendo pasar al otro lado.

Helicópteros estadounidenses sobrevolaban cerca de la frontera, controlando los intentos de cruzar de los migrantes y lanzado gases lacrimógenos. Poco después, los helicópteros cruzaron el límite y sobrevolaron el lado mexicano.

Con dificultades para respirar, muchos recularon e incluso una mujer cayó del muro y se desmayó. "¡Nos van a matar!", gritaba otra mujer tratando de recoger a la desmayada.

La multitud trataba de protegerse de los gases cubriéndose el rostro mientras que las madres auxiliaban a los niños.

La muchedumbre se arremolinaba sobre la línea fronteriza, empujándose entre ellos, en medio de gritos y llantos de los niños. "¿Ya estamos en Estados Unidos?", preguntaron con desesperación migrantes mientras esperaban cruzar la doble valla fronteriza que separa la ciudad mexicana de Tijuana de la estadounidense San Diego.

Desde México se escuchaban el resonar de las sirenas de la patrulla fronteriza estadounidense que recorrían hacía recorridos levantando una nube de tierra en esta desértica zona.

Tras el sorpresivo asalto la agencia de aduanas y de seguridad fronteriza de Estados Unidos decidió cerrar el paso fronterizo con Tijuana, tanto de vehículos como de peatones.



Un equipo de periodistas en el terreno constató que un grupo numeroso consiguió cruzar hasta un primer muro y trataron de cruzar el segundo, cubierto con púas, para lanzarse a Estados Unidos, donde agentes de la patrulla fronteriza se movilizaban.

Otro reportero observó que un puñado de centroamericanos consiguieron por momentos cruzar hacia territorio estadounidenses, pero regresaron cuando uniformados comenzaron a reprimirlos.

"Algunos grupos (de migrantes) trataron de manera violenta e intempestiva de ingresar por diversos medios y lugares a territorio estadounidense", dijo a la televisora Milenio Alfonso Navarrete, ministro de Gobernación de México. "Se va a actuar y a proceder con la deportación", añadió Navarrete al señalar que estas personas "lejos de ayudar a la caravana, la afectan".

El funcionario sostuvo que tiene identificadas "a dos o tres personas que estuvieron instigando de manera violenta" a los migrantes para que trataran de cruzar.

Junto al muro de lado mexicano quedaron esparcidas ropa, cobijas y algunos objetos personales que los migrantes habían abandonado para poder escalar el muro hacia Estados Unidos.

El funcionario mexicano aseguró, sin embargo, que no han recibido reportes de personas heridas en medio del tumulto que se vivió en la frontera.

Estos migrantes forman parte de una gigantesca caravana, la mayoría de hodureños, que llegó a sumar unos 7.000, de los cuales unos 5.000 llegaron hasta Tijuana.

El presidente estadounidense Donald Trump ha advertido que no permitirá que pidan refugio quienes crucen de manera ilegal y ha amenazado con cerrar los más de 3.200 km de frontera con México.

Trump también presiona para que México albergue a los migrantes mientras esperan que su caso de solicitud de asilo sea procesado en Estados Unidos.

Andrés Manuel López Obrador, quien asumirá la presidencia de México el 1 de diciembre, ha dicho que buscará eliminar las causas de la migración creando más empleos y mejorando las condiciones de vida en México y América Central. A cambio, espera que Trump y el Gobierno de Canadá acepten ayudar a impulsar el desarrollo económico en la región.

Un grupo del gobierno de transición mexicano, encabezado por el próximo canciller Marcelo Ebrard, se encuentra discutiendo con autoridades estadounidenses soluciones para el problema migratorio. "Estamos teniendo un diálogo muy fluido y muy respetuoso con Estados Unidos porque nos preocupa, de manera muy especial, que en este momento está aglutinándose un grupo importante de migrantes en la frontera", dijo Roberto Velazco, vocero de Ebrard.

"Esta situación no es sostenible para México, es muy compleja. Eso es lo que más nos preocupa. Tampoco es sostenible para los propios migrantes. ¿Cuánto tiempo pueden pasar allí?", agregó Velazco. "El plan sería para aplicarse en las próximas semanas o meses, pero todavía no tenemos ninguna solución".

Agencias AFP y Reuters,


y Ámbito Financiero

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